El Dr. Oliver Manuel Herrera, Médico Especialista en Epidemiología, señala que el Ébola está catalogado actualmente como una emergencia de salud pública de importancia internacional; sin embargo, hasta el momento no se prevé la implementación de una cuarentena.
Enuncia que, si bien no es una enfermedad nueva, destaca por ser altamente letal. Su índice de contagio es bajo, con un número reproductivo básico de apenas uno, lo que significa que un paciente contagia en promedio a una sola persona; no obstante, su tasa de letalidad ronda el 40%.
Esta enfermedad no se transmite por el aire, por lo que el uso de cubrebocas no funciona como un método de prevención. El contagio ocurre estrictamente por contacto directo con fluidos corporales como sangre, secreciones y vómito. Debido a este alto riesgo, en caso de que un paciente fallezca por esta causa, se desaconseja totalmente realizar necropsias o procesos de embalsamamiento.
Protocolos de seguridad
Ante este panorama, las autoridades de salud instan a la población a ser precavidos, especialmente al prever la alta movilidad que acarreará la Copa Mundial de Fútbol 2026. Asimismo, se hace un llamado de atención al personal médico para que, ante la sospecha o atención de un caso, utilicen siempre el equipo de protección personal recomendado. Según la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (OSHA), como mínimo se debe emplear una bata de manga larga con cierre frontal, guantes desechables de nitrilo o látex sin polvo y protección ocular.
Evolución de los síntomas y criterios de sospecha
Actualmente no existe una vacuna para la variante identificada ni un medicamento específico para combatir el virus. Por ello, la intervención oportuna es crucial antes de que aparezcan las complicaciones clínicas, siendo las hemorragias la principal causa de defunción.
El periodo de incubación de la enfermedad puede extenderse hasta los 21 días. Según explica Herrera, el paciente no transmite el virus mientras no presente síntomas. Por lo general, la primera manifestación clínica es la fiebre por encima de los 38.5 grados centígrados, le sigue un malestar general, dolor de garganta y fatiga extrema. El cuadro evoluciona a vómito y dolor estomacal, dando paso a hemorragias en zonas como encías y nariz, hasta la aparición de petequias (pequeños hematomas en el cuerpo), lo cual ocurre cuando la falla orgánica a nivel renal y cardíaco ya está muy avanzada.
Advierte que estos síntomas son generales y comunes en cualquier enfermedad infecto-contagiosa, por lo tanto, para sospechar un caso real de Ébola es indispensable que el paciente haya estado en contacto con un caso confirmado o que provenga de una zona endémica. En este momento, los casos activos se encuentran confirmados en África, específicamente en el Congo y Uganda.
Paloma Anguiano.
Foto principal: OMS