En la inquietud y ganas de crear es donde comienza la historia de Juan Guillermo Zesati quien hoy es líder de la empresa que su padre construyó. Grupo Santa Rita es una empresa que en 1972 comenzó la travesía de edificar hogares para las familias zacatecanas.
Desde pequeños, Juan Guillermo y sus hermanos presenciaron el crecimiento de la constructora, fundamentado en el trabajo honesto, la calidad y el esfuerzo. Más tarde, se integraron formalmente a la labor guiados por su familia bajo una “tradición muy inquieta” y con la firme intención de generar empresa: desde la creación de empleos hasta el desarrollo de soluciones para las carencias de la comunidad.
Ahora transmite a su descendencia las lecciones que le fueron heredadas a él: regresar lo bueno que la vida y Zacatecas les han brindado. “Ya sea como empresario como político, yo lo que digo es que siempre debes tener ese sentido de dar. Regresar, comprometerte con tu sociedad y no solo tener una visión de yo quiero para mi” enuncia.
Con plena conciencia de que a menudo un hogar es uno de los patrimonios más grandes que una persona o familia pueden adquirir es firme a la idea que la transparencia y un alto estándar en la creación son dos de sus valores más importantes.
Reinvención y tradición.
Zesati encuentra dos opuestos como complementos en el éxito de Grupo Santa Rita. Por un lado expresa la necesidad de entender que distintos aspectos de la vida se encuentran en evolución, que el concepto de familia y las necesidades de la misma ya no son las de antes. Más allá del requerimiento de un techo que proteja de la intemperie, en la actualidad resulta imperativo ofrecer una comunidad.
La reinvención es parte de su éxito, nos revela que las exigencias en la calidad de vida han incrementado y ellos han doblegado esfuerzos para mantenerse en sintonía ante las nuevas demandas de tranquilidad, del deseo por la seguridad y áreas que permitan la convivencia, así como de fácil acceso en una época donde la vida se ha vuelto más acelerada. “Si no entendemos que las cosas cambian, entonces nos vamos a quedar obsoletos y vamos a perder mercado”, advierte Zesati.
Para el empresario, el liderazgo radica en tener plena conciencia de que cada desarrollo arquitectónico genera un impacto definitivo y permanente en el entorno zacatecano. Por ello otro factor que no pierde de vista es la tradición. El respeto a sus raíces constructivas que priorizan la durabilidad y la excelencia, aceptando el reto entre adaptarse sin perder calidad.
Colinas del padre
“Yo estoy muy orgulloso de Colinas del Padre. Se me hace, además de un polo de desarrollo sumamente importante, un ejemplo de orden y un ejemplo de comunidad” confiesa. Es un proyecto de éxito que no estuvo exento de retos, en un principio la zona era un espacio prácticamente deshabitado, un terreno hostil donde la labor requirió, tanto literal como metafóricamente, picar piedra para salir adelante.
Hoy, el panorama es distinto y el motivo del éxito va más allá de la infraestructura; radica en una visión ética del urbanismo que busca siempre mejorar el entorno porque confía en que es lo correcto
Esta experiencia acumulada ahora actúa como el cimiento de su nuevo gran proyecto: Citadela del Nogal. Zesati reconoce abiertamente la deuda con el pasado al señalar que “Colinas del Padre ha sido también un gran maestro”. La gran diferencia entre ambos radicará en la planeación de origen. Mientras que Colinas creció de forma orgánica y progresiva debido a que inicialmente no se preveía la reserva territorial actual, Citadela del Nogal nace desde un riguroso plan maestro.
Este nuevo complejo integrará distintos tipos de privadas y una gama completa de servicios diseñados estratégicamente. “Sabemos que vamos a crear algo importante”, augura .Este avance se da con un profundo sentido de agradecimiento hacia los compradores. Para el grupo, el éxito comercial se traduce en un lazo de confianza mutua y en un crecimiento compartido.
El valor humano
La calidad no es la única distinción del grupo, también los son sus eventos deportivos que contribuyen a la unión de la comunidad zacatecana. Reconoce que involucrarse en temas deportivos no forma parte de una necesidad corporativa estricta, pero él lo realiza como una de sus grandes pasiones. Utiliza al deporte como un semillero de talento y de posibles colaboradores.
Además, hace latir un corazón el la constructora a través de sus programas internos de apoyo constante. “Nuestro mayor activo siempre va a ser la gente que trabaja con nosotros, nuestros colaboradores”, declara con convicción. Es consciente de que el sector de la construcción suele integrar a personas que provienen de contextos sociales vulnerables o golpeados por la realidad. Por ello, la empresa realiza estudios de mercado y análisis sociales profundos orientados a mejorar la calidad de vida de sus trabajadores, implementando acciones concretas para combatir y erradicar problemáticas como la violencia intrafamiliar y la drogadicción.
Creando Ilusiones
El compromiso social del empresario encuentra una faceta más íntima en la asociación civil Creando Ilusiones. La iniciativa nació de manera informal alrededor de 2004, cuando un grupo de amigos que compartía una reunión decidió que debían hacer algo significativo para ayudar a los demás.
Su primer paso fue involucrarse con un asilo de ancianos, buscando superar la asistencia clásica para enfocarse en reestructurar y mejorar la infraestructura del lugar .El proyecto creció poco a poco hasta que conectaron con una organización homónima en Guadalajara. Esta alianza los introdujo formalmente en la labor de cumplir sueños a niños en situaciones vulnerables.
El punto sin retorno ocurrió cuando la Casa de la Amistad para Niños con Cáncer se acercó a ellos para trabajar codo a codo. Este respaldo los empujó a formalizar la asociación y a profesionalizar sus líneas de ayuda.
Hoy en día, la asociación civil ofrece un soporte integral que abarca desde la asistencia médica y económica, hasta la entrega de despensas mensuales y el pago de transporte para los tratamientos. El enfoque principal está dirigido a atender a los sectores más rezagados que carecen de acceso formal a la seguridad social.
Además de la ayuda clínica, Creando Ilusiones implementa programas emocionales que transforman vidas, organizando viajes y jornadas de convivencia de un día en distintos puntos turísticos e históricos de Zacatecas. Estos encuentros buscan generar espacios de entendimiento mutuo, logrando que el bienestar de un niño influya de manera positiva en el resto del grupo.
Un legado con visión
Para Juan Guillermo Zesati, el estado de Zacatecas posee un potencial enorme que solo podrá detonarse por completo mediante la participación de empresas comprometidas que sumen esfuerzos y compartan el deseo auténtico de ver crecer a la región.
Grupo Santa Rita planea seguir siendo un actor fundamental en este desarrollo, manteniendo intacta la filosofía de largo plazo que los trajo hasta aquí. “Creo profundamente que el desarrollo tiene que hacerse con mucha visión, con orden y pensado sobre todo a largo plazo, y creo que es algo que distingue mucho a Santa Rita”, concluye.
Liderea bajo un objetivo claro: actuar con absoluta responsabilidad para construir y proteger el legado de las próximas generaciones zacatecanas.
Paloma Anguiano