Un brote de hantavirus Andes reactivó la atención sobre la vigilancia epidemiológica. Hasta el 8 de mayo de 2026, la OMS reportó ocho casos confirmados y tres fallecimientos, con una letalidad cercana al 38%.
Según el Dr. Oliver Herrera, médico especialista en epidemiología, uno de los aspectos más relevantes de este brote es la sospecha de transmisión de humano a humano, una característica poco común en este virus.
1. Actualmente la OMS monitorea un brote multinacional de Hantavirus Andes relacionado con casos detectados en un crucero internacional, donde hasta el 8 de mayo de 2026 se habían reportado ocho casos y tres fallecimientos, con una letalidad cercana al 38%. ¿Qué hace diferente a este brote frente a otros registrados anteriormente?
El hantavirus no es un virus nuevo; se trata de un patógeno que ha sido identificado entre roedores, sobre todo en Sudamérica y algunos países de Asia. Hasta antes de este brote, se habían documentado contagios en humanos, pero de manera zoonótica, es decir, transmitida del animal al ser humano. Sin embargo, en este caso la transmisión se presentó de humano a humano, lo que encendió alertas sanitarias al identificar la presencia de casos en ciudadanos de distintas nacionalidades.
2. El hantavirus normalmente se transmite por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados; sin embargo, en este caso existe la sospecha de transmisión persona a persona. ¿Qué tan preocupante resulta este escenario para la comunidad científica y sanitaria internacional?
Efectivamente, como se los mencioné anteriormente, la transmisión en brotes previos se identificaba por el contacto con secreciones de animales infectados, principalmente la orina. Sin embargo, la convivencia tan estrecha en un espacio cerrado que mantuvieron los pasajeros del crucero favoreció que el virus se adaptara y se transmitiera de manera efectiva por vía aérea entre los viajeros.
3. Aunque la OMS considera que el riesgo global sigue siendo bajo, también ha señalado un riesgo moderado para pasajeros y tripulación del crucero afectado. ¿Qué factores se toman en cuenta para determinar si un brote podría evolucionar hacia una pandemia?
Pues el número reproductivo básico de una enfermedad transmisible, que es la variable por la cual se calcula la transmisión de la enfermedad —simplemente para saber a cuántas personas puede contagiar un paciente a sus contactos más cercanos—, afortunadamente en el hantavirus tiene un R₀ (número reproductivo básico) de hasta 2.5, exclusivamente en la variante de los Andes, que fue la identificada en este brote. Esto significa que un caso puede transmitir la enfermedad a poco menos de tres contactos, a diferencia del sarampión, que es una de las enfermedades con el mayor R₀ identificado y puede llegar hasta 18 contagios por cada caso.
Por lo tanto, en este momento el hantavirus no representa un riesgo pandémico, pues no se ha identificado transmisión sostenida ni propagación en más de tres continentes.
4. El Hantavirus Andes ha llamado la atención por su alta tasa de mortalidad y por la rapidez con la que pueden agravarse los síntomas respiratorios. ¿Cuáles son los principales signos de alerta que la población debe identificar para buscar atención médica oportuna?
De inicio, hay que considerar los antecedentes de movilidad internacional y el contacto con casos confirmados de hantavirus; es decir, al adquirir la categoría de “contacto” o incluso de “caso sospechoso”, ya que la enfermedad comienza con un cuadro clínico gastrointestinal, acompañado posteriormente de síntomas respiratorios y que, de manera rápida, puede evolucionar a un cuadro grave con presencia de disnea (dificultad para respirar) y disminución en la saturación de oxígeno (por debajo de 90%).
Los casos identificados y que fallecieron correspondían a adultos mayores con enfermedades crónicas descontroladas, quienes serían las personas con mayor riesgo de complicaciones letales.
5. Dado que el contagio suele producirse al inhalar partículas contaminadas por roedores silvestres, ¿qué medidas de prevención son fundamentales tanto en hogares como en espacios turísticos o rurales para reducir riesgos de exposición?
El control de la fauna nociva es vital en zonas habitacionales, además del cuidado de la calidad del aire, una de las condiciones que nos demostró la reciente pandemia por SARS-CoV-2. En los espacios cerrados, sobre todo donde se carece de ventilación natural, y cuando se mantiene a una gran cantidad de personas durante un tiempo prolongado (más de 10 horas al día), es imprescindible el uso correcto de cubrebocas, además de considerar filtros de aire que manejen presión negativa.
De esta manera se evita la condensación del aire y se dificulta la transmisión no solo del hantavirus, sino de cualquier otro patógeno que se transmita por vía aérea o por gotas (al hablar, toser o estornudar). Asimismo, son importantes la limpieza de superficies y el lavado de manos.
6. Expertos han señalado que los cambios ambientales, la movilidad internacional y el contacto humano con ecosistemas silvestres pueden favorecer la aparición de nuevos brotes infecciosos. ¿Qué relación existe entre estos factores y enfermedades como el hantavirus?
En esta época de la humanidad, la movilidad internacional es cada vez mayor, por lo que, al viajar de un continente a otro, movemos con nosotros virus y bacterias que antes considerábamos endémicos (exclusivos de una región del mundo). Aunado a ello, el crecimiento poblacional ha generado la necesidad, en todo el mundo, de incrementar los espacios de zonas habitacionales, invadiendo sitios donde habitan distintas especies animales.
Asimismo, influyen factores como las filias al contacto estrecho o la ingesta de especies animales no consideradas aptas para el consumo humano.
7. Finalmente, considerando el contexto actual y la experiencia reciente con otras emergencias sanitarias globales, ¿qué tan preparado considera que está el mundo para detectar, contener y comunicar oportunamente un brote de este tipo antes de que represente una amenaza mayor?
Es imprescindible mantenerse informado a través de fuentes oficiales, porque la época actual, con el intenso flujo virtual de datos, ha provocado en un sinnúmero de escenarios sanitarios lo que catalogamos como infodemia, pues es muy común replicar información errónea y sensacionalista. Se recomienda verificar cualquier dato antes de compartirlo.
También es muy importante procurar disminuir riesgos mediante estrategias tan simples como el aislamiento preventivo al sentirnos enfermos, evitar acudir a reuniones concurridas y, de ser indispensable asistir, utilizar equipo de protección personal (cubrebocas). Asimismo, acciones preventivas muy simples, como la higiene de manos, así como el cuidado de los extremos de la vida —adultos mayores y niños menores de un año—, son fundamentales, pues ellos son los más susceptibles y presentan el riesgo más alto de complicaciones e incluso fallecimientos al contagiarse de alguna enfermedad.
Aunque el hantavirus no es un padecimiento prevenible mediante vacunación, es muy importante socializar y convencer a las personas que tienen dudas o confusión sobre acudir a recibir una vacuna de que lo hagan, pues hoy en el mundo lamentablemente se han presentado rebrotes de algunas enfermedades que se tenían controladas e incluso erradicadas gracias a las altas coberturas de vacunación.
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