Para muchos mexicanos, cruzar una frontera ha significado enfrentar incertidumbre, adaptación y grandes desafíos. Sin embargo, algunos encontraron en la cocina un espacio para transformar esas experiencias en proyectos que hoy son reconocidos a nivel internacional.
Eduardo García
Migró a Estados Unidos desde niño, donde trabajó en el campo y como lavaplatos. Esa experiencia marcó su visión sobre los productores agrícolas, mientras aprendía de chefs como Eric Ripert, Charlie Palmer y Charlie Trotter en restaurantes como Van Gogh y Pure Taqueria.
De regreso en México, fue jefe de cocina en Pujol y, en 2011, fundó Máximo Bistrot junto con Gabriela López. Hoy lidera Grupo Maximus y es reconocido como uno de los chefs más influyentes del país.

Adrián Torres
Originario de San Luis Potosí, creció en Houston bajo el programa DACA. Inició su carrera con el chef Fabián Saldaña y, en 2023, fue nombrado jefe de cocina del restaurante Máximo, en Texas.
En 2026 fue reconocido como Mejor Chef Revelación en los James Beard Awards y colabora con FIEL Houston para impulsar la formación de jóvenes cocineros inmigrantes.

Daniela Soto-Innes
Construyó una carrera entre México y Estados Unidos. En 2016 recibió el James Beard Award como Chef Revelación y, en 2019, fue nombrada la Mejor Chef del Mundo por The World’s 50 Best Restaurants.
Tras liderar proyectos como Cosme y Atla en Nueva York, regresó a México para crear Rubra.

La migración puede convertirse en el inicio de proyectos con alcance internacional. Aunque cada chef siguió un camino distinto, todos comparten el compromiso de llevar la cocina mexicana al mundo sin perder sus raíces.
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