Salir de Zacatecas para estudiar y desarrollarse profesionalmente no ha significado dejar atrás sus raíces. Por el contrario, para Basilio Hernández cada paso fuera del estado ha fortalecido su compromiso con la tierra que lo vio nacer.
1. La formación académica suele ser una de las bases más importantes en el desarrollo de cualquier carrera. ¿Qué estudios realizó y cuáles considera que fueron los aprendizajes que más han influido en su manera de trabajar y tomar decisiones?
Estudié Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Es una carrera que me permitió ampliar mi visión sobre cómo funciona el mundo y cómo los fenómenos y problemas globales repercuten en México. Además, el propio carácter multidisciplinario de la carrera me brindó herramientas de distintas ramas de las ciencias sociales que aplico día con día, como el derecho, la economía y las ciencias políticas.
Destaco que en la universidad realicé una breve estancia en el Institut d’Études Politiques de Toulouse, en Francia, donde aprendí sobre las mejores prácticas públicas y gubernamentales de Europa para implementarlas en México.
Finalmente, cursé mi primera maestría en la London School of Economics and Political Science, una de las mejores universidades del mundo. Estudié Política y Regulación Ambiental, con el propósito de contribuir a la solución de uno de los grandes retos que enfrentamos en el planeta: el cambio climático.
2. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado su carrera fuera de Zacatecas. ¿Qué lo motivó a tomar la decisión de salir del estado y cuáles fueron los principales retos que enfrentó durante ese proceso de crecimiento profesional?
La motivación fue seguir cursando mis estudios profesionales y perseguir oportunidades laborales que me permitieran crecer, prepararme y, en algún momento, regresarle a Zacatecas un poco de todo lo que me ha dado.
Tuve la oportunidad de realizar una pasantía universitaria en la Cámara de Diputados con Claudia Corichi García, y mi primer empleo fue como asesor de Rafael Flores Mendoza en su cargo como jefe de Oficina de la Secretaría de Educación Pública. Me tocó aprender de dos grandes líderes, con vocación humanista y una amplia experiencia en el servicio público.
Además, en estas dos instituciones emblemáticas, una donde se legislan las leyes que regulan la vida nacional y otra, la dependencia del gobierno federal más grande del país, se me exigió estar a la altura de los retos con mucha disciplina y dedicación.
3. Desarrollarse en distintos entornos permite conocer otras formas de trabajo. Desde su experiencia, ¿qué diferencias ha encontrado entre el ámbito profesional de Zacatecas y el de otras ciudades donde ha colaborado?
Muy pocas. Me parece que la diferencia la hacen las personas y no las instituciones. Si una persona es trabajadora, constante y disciplinada, siempre va a marcar la diferencia en su lugar de trabajo, se encuentre donde se encuentre.
4. A pesar de construir una trayectoria fuera de su estado de origen, ¿qué vínculo mantiene actualmente con Zacatecas y cómo percibe el potencial que tiene la entidad para impulsar el desarrollo de nuevos talentos y proyectos?
Estoy muy arraigado a Zacatecas; es parte de quien soy. Mi familia, mis costumbres y mi manera de pensar tienen raíces muy fuertes en mi estado, al que le tengo un profundo cariño.
Nunca me voy a cansar de decirlo: Zacatecas lo tiene todo. He tenido la oportunidad de vivir en distintas partes del mundo y de viajar a muchas otras y, entre todos los lugares, Zacatecas tiene algo que lo hace único. Tiene un patrimonio natural e histórico, tangible e intangible, que lo debería convertir en un destino obligado para los turistas nacionales y extranjeros. Tiene los recursos estratégicos para desarrollar industrias de alta especialización. Y el potencial más importante que tiene es su gente. Las y los zacatecanos somos personas trabajadoras, talentosas, valientes y honradas.
5. Desde su perspectiva, ¿cuáles considera que son las principales fortalezas de los profesionistas zacatecanos y qué áreas de oportunidad observa para que más personas puedan desarrollar carreras exitosas sin importar dónde decidan ejercer?
Somos personas muy trabajadoras, honradas, talentosas y “echadas para adelante”. En muy pocas entidades federativas se da esa cualidad de fijarse una meta y poner todo el empeño, el corazón y las fuerzas personales para lograrla. Prueba de ello es que grandes zacatecanos han ocupado lugares prominentes en la vida nacional, como Ricardo Monreal Ávila, quien ha sido una figura clave en el ámbito legislativo de los últimos dos proyectos gubernamentales; Amalia García Medina, un referente histórico y político de nuestra entidad, quien llegó a presidir uno de los partidos más importantes a nivel nacional. Hoy por hoy, también puedo mencionar a Jorge Álvarez Máynez y a Carlos Puente Salas, quienes por sus propios méritos destacan como liderazgos nacionales.
Y en la misma canasta del talento zacatecano, pero cuyos nombres ya están inscritos con letras de oro, están, desde luego, Ramón López Velarde, el “Poeta Nacional”; Antonio Aguilar, el “Charro de México”; los Hermanos Coronel; Manuel Felguérez, entre muchos otros personajes que dejaron su huella indeleble en la historia nacional.
Las áreas de oportunidad son dos: creérnosla y continuar preparándonos.
6. Finalmente, al mirar el camino recorrido, ¿qué consejo le daría a las nuevas generaciones de zacatecanos que desean abrirse paso profesionalmente dentro o fuera del estado, y qué valores considera indispensables para construir una trayectoria sólida?
Retomando mi respuesta anterior, en primer lugar les diría que se la crean. Que estamos a la altura de los retos y podemos competir con quien sea, venga de Guadalajara, Monterrey o Ciudad de México; pero también que podemos competir al tú por tú con profesionistas de Estados Unidos, China o Europa… del lugar que se imaginen. Solo hay que creérsela.
En segundo lugar, ante un mundo en constante cambio y con retos emergentes, debemos continuar preparándonos teórica y prácticamente para contribuir a la solución de los desafíos del presente y del mañana, como la digitalización de la economía, la regulación de la inteligencia artificial, el cambio climático, la solución pacífica de guerras y conflictos transnacionales, y la superación de las desigualdades y la pobreza.
Aconsejo ser disciplinados, trabajadores, valientes y tener fe. Me parece que esos cuatro componentes son esenciales para llegar a cualquier meta que se propongan y superar cualquier obstáculo. Además, como me dijo un gran amigo y mentor: “Siempre hay que hacer el bien sin mirar a quién”. Lo que hagamos bien, ya sea en el trabajo o con los demás, la vida se va a encargar siempre de regresárnoslo.
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