Algunas historias comienzan con grandes decisiones; otras, con pequeños pasos que se repiten cada día. Para el Dr. Eduardo Michel Olivera, el camino hacia la medicina comenzó caminando ocho kilómetros diarios para llegar a la escuela. A sus 98 años, el médico originario de Jalisco, recuerda una vida marcada por el estudio, el trabajo y una profunda voluntad de ayudar a los demás.
Tras estudiar en una población cercana y en Autlán, ingresó a Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Más adelante, un laboratorio despertó su interés por la microbiología y marcó el rumbo de su vida profesional.
Llegó a Zacatecas y dedicó 60 años al Laboratorio de Patología Clínica, donde convirtió su vocación en una vida de servicio que contribuyó al diagnóstico y tratamiento de enfermedades en la región.
Su trayectoria estuvo ligada a la fundación de la escuela de medicina del estado y a la vinculación de los servicios médicos del Seguro Social con trabajadores de distintos sectores, iniciativa que convirtió a Zacatecas en el primer estado en implementarla.
Durante 16 años también ejerció en urgencias, sumando la atención directa de pacientes a su labor en el laboratorio.
La pandemia adelantó su retiro, pero no apagó sus ganas de mantenerse activo. Hoy, esa misma energía encuentra un nuevo espacio en un pequeño huerto dentro de casa, donde cuidar los cultivos y ver crecer nuevos retoños le recuerda que la vocación de cuidar también puede encontrar nuevas formas de continuar.
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