La intensidad de una vida breve puede cambiar la historia de la literatura. Así ocurrió con Sylvia Plath, poeta estadounidense cuya obra, atravesada por el dolor y la enfermedad mental, la convirtió en una de las máximas exponentes del género confesional.
Una infancia atravesada por la pérdida
Nacida el 27 de octubre de 1932 en Boston, Plath creció en un entorno académico. Desde niña destacó por su disciplina: escribía, pintaba y tocaba el piano. A los ocho años publicó su primer poema en una revista local.
Sin embargo, en 1940 su padre, Otto Plath, falleció a causa de diabetes. Esta pérdida marcó el inicio de una profunda depresión. En sus diarios —que escribió durante toda su vida— cuestionó su papel como mujer y dejó frases contundentes como: “Mi gran tragedia es haber nacido mujer”. Aquellas páginas anticipaban la mirada crítica que más tarde atravesaría su obra.
Matrimonio, crisis y creación literaria
Durante sus estudios en el Smith College intentó suicidarse y fue internada en el Hospital McLean, donde recibió tratamiento con electrochoques. Posteriormente obtuvo una beca Fulbright para estudiar en Cambridge, donde conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956.
Entre mudanzas, maternidad y conflictos matrimoniales, Plath publicó:
- El Coloso (1960)
- El poema radiofónico Tres mujeres en la BBC
- La novela La campana de cristal (1963), bajo el seudónimo “Victoria Lucas”
Tras separarse de Hughes y regresar a Londres con sus hijos, atravesó un invierno especialmente difícil. El 11 de febrero de 1963 se quitó la vida a los 30 años.
Reconocimiento póstumo y legado literario
Después de su muerte, Ted Hughes editó y publicó Ariel (1965), obra que reúne poemas como “Daddy” y “Lady Lazarus”. Más adelante aparecieron Cruzando el agua (1971) y Árboles invernales (1972).
En 1982, Plath recibió el Premio Pulitzer de Poesía por Poemas completos, convirtiéndose en la primera autora en obtenerlo de manera póstuma. Desde las décadas de 1980 y 1990, su trabajo ha sido estudiado desde perspectivas feministas y de género.
La trayectoria de Sylvia Plath, según la información biográfica recopilada, permanece como una de las expresiones más intensas y honestas de la poesía del siglo XX. Su voz continúa viva en cada verso que explora el dolor humano con franqueza y profundidad.
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