Hay recuerdos que permanecen en las conversaciones, en la música y en las palabras que dejan huella. Así ocurrió en el Museo Rafael Coronel, donde se realizó un homenaje póstumo al periodista cultural y poeta Enrique Salinas Enríquez, cuya trayectoria estuvo vinculada con la cultura, la música, la poesía y la vida cultural de Zacatecas.
El homenaje fue organizado por el Gobierno del Estado, que encabeza David Monreal Ávila, a través del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) “Ramón López Velarde”, con el propósito de reconocer su aportación al periodismo cultural y a la poesía.
Durante la jornada se recordó también una de las aportaciones asociadas con Salinas: el concepto de “Barroco Chichimeca”, término que acuñó para explicar y reflexionar sobre la esencia e identidad cultural de Zacatecas, plasmado en su obra Episodios del Barroco-Chichimeca.
Al homenaje acudieron María de Jesús Muñoz Reyes, directora general del IZC; el periodista Francisco Esparza; Lidia Lozano, directora de la Alianza Francesa de Zacatecas; Julieta Medina, gestora cultural y exdirectora del Museo Zacatecano; Irma Valerio, galerista y promotora cultural; además de Elsa Salinas Leyniers y Anne Leyniers Wilgan, familiares del homenajeado.
Francisco Esparza compartió un testimonio sobre su trayectoria, mientras que Lozano, Medina y Valerio participaron desde sus experiencias y vínculos con Salinas. Por su parte, su familia recuperó aspectos personales de quien era recordado por su carácter bohemio, amiguero y dicharachero.
Un encuentro entre memoria y música
La elección del 22 de septiembre tuvo un significado especial, explicó Muñoz Reyes, por su relación con la llegada del otoño, sus atardeceres y la nostalgia asociada con la memoria. La fecha también evocó la canción francesa “22 septembre”.
La música acompañó el encuentro con la participación del Ensamble Genaro Codina, que interpretó:
- Memory, de A. L. Webber.
- Irlandesa, de Claude Bolling.
- Vals sobre las Olas, de Juventino Rosas.
- Canon, de Johann Pachelbel.
- Hallelujah, de Leonard Cohen.
- Mi corazón encantado, de Teteuro Oda.
Así, el homenaje reunió a familiares, amigos y representantes de la vida cultural para recordar a Enrique Salinas desde la conversación, la amistad, la música y los encuentros que formaron parte de su manera de vivir.
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