El aroma del pan recién horneado anuncia una de las tradiciones más esperadas del Día de Muertos. Cada año, las panaderías ofrecen distintas versiones de este producto, cuya demanda también representa una oportunidad económica para el sector. Para esta temporada, la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainppa) estima una derrama económica de 1,030 millones de pesos por la venta de pan de muerto.
De acuerdo con Julián Castañón, presidente del organismo, se espera que el volumen de ventas aumente entre 2% y 3% respecto al ciclo anterior. La producción prevista alcanza aproximadamente 20 millones de piezas en la Ciudad de México y su zona metropolitana, mientras que a nivel nacional se estiman 4.5 millones de kilos.
Precios y costos de producción
La Canaipa reportó que el precio promedio del pan de muerto se sitúa alrededor de los 227 pesos por kilo, aunque existen diferencias según el establecimiento y la presentación. Las piezas individuales pequeñas pueden costar desde 20 pesos, mientras que algunas opciones gourmet alcanzan entre 300 y 400 pesos por kilo.
Castañón señaló que los ajustes de precios se han mantenido entre 2% y 3% frente al año anterior. Entre las presiones para los negocios destacan los aumentos en salarios y prestaciones, mientras que la modernización de hornos ha ayudado a mitigar los costos energéticos.
Tradición y variedad en las panaderías
El pan de muerto tradicional, cubierto de azúcar o ajonjolí, conserva una presencia importante entre las preferencias de los consumidores. A la par, las panaderías ofrecen alternativas con distintos rellenos.
Durante una conferencia conjunta con el Consejo Mexicano de la Comunicación, la Canainppa destacó que la industria panificadora genera más de 1.5 millones de empleos en el país.
Así, la temporada de pan de muerto combina una tradición arraigada con una actividad comercial que beneficia a los establecimientos panaderos y mantiene una amplia oferta para los consumidores.
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