Los minerales críticos son materiales indispensables para industrias estratégicas, pero con riesgo de escasez, concentración o interrupciones en su suministro. Están detrás de tecnologías que ya definen la economía global: autos eléctricos, baterías, paneles solares, redes eléctricas, centros de datos, semiconductores, telecomunicaciones, defensa e inteligencia artificial.
Por eso el tema dejó de ser únicamente minero. Hoy también es geopolítico. Los países no solo compiten por extraer minerales, sino por asegurar cadenas de suministro, capacidad de refinación, procesamiento, transporte, financiamiento, información geológica y proveeduría especializada.
La Agencia Internacional de Energía estima que la demanda de minerales críticos casi se duplicará hacia 2040 bajo el escenario de políticas actuales. El litio podría crecer más de tres veces, mientras níquel, grafito y tierras raras aumentarían entre 50% y 90%. La presión del sector minero no está únicamente en producir más, sino en evitar que pocos países concentren el procesamiento.
En 2026, México y Estados Unidos acordaron trabajar en un Plan de Acción sobre Minerales Críticos, en el marco de la revisión del T-MEC. La intención es fortalecer cadenas industriales de Norteamérica y reducir vulnerabilidades frente a mercados dominados por otros bloques. Para México, el mensaje es claro: la minería ya no se mide por volumen, más bien por valor estratégico.
Zacatecas entra a esta conversación con una base minera importante, aunque no como protagonista automático de todos los minerales críticos. De acuerdo con datos de la Estadística de la Industria Minerometalúrgica del INEGI, en junio de 2026 el estado se mantuvo como primer lugar nacional en plata, plomo y zinc, y segundo en oro. También conserva presencia relevante en cobre, mineral clave para la electrificación, redes eléctricas e infraestructura energética.
La plata, además de su valor histórico, tiene aplicaciones industriales en electrónica, energía solar y tecnología médica. El zinc es relevante para la galvanización, construcción e industria. El cobre es uno de los materiales más observados por su papel en la transición energética.
Dicho esto, Zacatecas no necesita inventar una vocación minera, pero sí actualizarla. Frente a estados como Sonora, Chihuahua o Durango, la oportunidad no está únicamente en extraer más. Está en sofisticar su ecosistema: exploración, laboratorios, software, transporte especializado, seguridad industrial, servicios ambientales, energía, mantenimiento, abogados, contadores, universidades y talento técnico.
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