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El Fondo Minero En Retrospectiva

Zacatecas, reconocido por su riqueza minera, sigue enfrentando un contraste: las minas generan millones, pero los beneficios no siempre llegan a quienes viven en las zonas productoras. La desaparición del Fondo Minero en 2019 —creado para financiar escuelas, caminos, servicios básicos y proyectos ambientales con el 7.5% de los ingresos mineros— dejó a municipios como Mazapil, Fresnillo, Vetagrande y Sombrerete sin una fuente directa de apoyo.

Recientemente, la senadora Geovanna Bañuelos buscó revertir esta situación durante la Miscelánea Fiscal 2026 con una propuesta respaldada por Amalia García y Claudia Anaya. El proyecto fue rechazado con 45 votos a favor, 52 en contra y 7 abstenciones.

Los datos muestran el impacto que tuvo el Fondo Minero: en 2015 se invirtieron 160 millones de pesos en alumbrado, caminos y pavimentación, además de 160 millones adicionales para proyectos municipales y estatales. En total, 445 millones permitieron más de 40 obras que mejoraron la movilidad y los servicios de más de 500 mil habitantes. En 2019, 18 municipios recibieron 750 millones, con Mazapil (230 millones) y Fresnillo (120 millones) como los más beneficiados.

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Hoy, tras el rechazo a reactivar el esquema, las comunidades mineras continúan esperando recursos para infraestructura, salud y educación que antes contribuían a mejorar su vida cotidiana.

Perspectiva de Miguel Alonso Reyes, gobernador de Zacatecas de 2010 a 2016

  1. Para iniciar, ¿cómo describiría el funcionamiento del Fondo Minero durante los años en que estuvo vigente?

El Fondo Minero nació de una necesidad real y sentida durante décadas: municipios con vocación minera que aportaban riqueza al país no veían reflejado ese esfuerzo en calles dignas, escuelas suficientes o servicios básicos de calidad. Fue ahí donde surgió la convicción de que México debía corregir una injusticia histórica.

Con esa visión, y después de un trabajo constante, en 2013 tuve el honor de ser uno de los Gobernadores que impulsaron ante el Presidente Enrique Peña Nieto la creación del Fondo Minero, posteriormente avalado por el Congreso de la Unión.

Lo que planteé en aquel momento partía de un principio fundamental: no era justo que los impuestos derivados de la minería, al ser federales, salieran de los Estados sin dejar una retribución equitativa para las comunidades donde realmente ocurre la extracción, pues son territorios que cargan con impactos sociales, ambientales y de infraestructura, y que merecían ver beneficios directos.

A partir de ese planteamiento inicial, el Fondo Minero tomó forma y se convirtió en una realidad, por lo que es un logro del que me siento profundamente orgulloso. Además, tuve el honor de presidir la Comisión de Minería de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), impulsando una visión más amplia: que los recursos llegaran no solo a los municipios con explotación directa, sino también a municipios vecinos y aledaños, aun sin yacimientos mineros, que compartían territorio, servicios o efectos colaterales de la actividad minera. Por ello propuse a la Secretaría de Hacienda que el esquema incluyera tanto a municipios mineros, pero también a los estados, para atender de manera justa las necesidades de toda la región minera.

Asimismo, durante mi etapa como Gobernador acudí año con año al Congreso Mundial de Minería en Toronto, Canadá, logrando impulsar, desarrollar y concretar diversos proyectos para Zacatecas. También tuve la oportunidad de impulsar la creación del primer Clúster Minero del país, para generar proveeduría a las grandes empresas mineras por parte de empresas locales, y que aún se mantiene vigente con éxito, convirtiendo a Zacatecas en pionero a nivel nacional y el primero en establecer una organización de este tipo.

Durante los años en que estuvo vigente, el Fondo Minero fue uno de los instrumentos más efectivos para impulsar el desarrollo social en zonas mineras; funcionó bien porque ayudó a corregir en muchas comunidades esa inequidad, marginación, deterioro ambiental y afectaciones derivadas de la propia actividad extractiva sin una normatividad que equilibrara o retribuyera los impactos de la minería.

Gracias a sus recursos se realizaron obras esenciales: pavimentación de calles, infraestructura urbana, rehabilitación de espacios públicos y deportivos, mejora de caminos rurales, instalaciones educativas, centros médicos y obras hidráulicas. Además, impulsó empleos dignos y proyectos que transformaron la vida cotidiana de miles de familias.

El Fondo Minero no solo representó un mecanismo financiero, representó una convicción: que el desarrollo debe ser compartido y que ninguna comunidad minera debe quedar atrás.

  1. Uno de los beneficios señalados era que los recursos se quedaban en los municipios productores. ¿Qué tipo de obras y servicios se lograron financiar en Zacatecas gracias al Fondo Minero? ¿Existen proyectos o comunidades que puedan considerarse ejemplos representativos del impacto positivo que generó?

En Zacatecas, el Fondo Minero permitió financiar una amplia variedad de obras que transformaron la vida cotidiana de miles de habitantes. Uno de los casos más representativos es Mazapil, un municipio con actividad minera del semidesierto zacatecano y con altos índices de marginación en el estado.

Gracias al Fondo Minero, Mazapil recibió poco más de 100 millones de pesos en un solo año, destinados directamente a obras en sus comunidades: vialidades que antes eran prácticamente intransitables, ampliación de redes de agua potable, alumbrado público y rehabilitación de espacios esenciales para la vida comunitaria. Para muchas de estas localidades, fue la primera vez que se realizaron proyectos de tal magnitud.

Pero Mazapil no fue el único beneficiado. Municipios como Fresnillo, Chalchihuites, Morelos, Ojocaliente o Sombrerete, así como diversos otros municipios, también experimentaron transformaciones significativas. En Fresnillo, por ejemplo, se aplicaron recursos de manera directa para la construcción y mejora de calles, caminos y puentes; para la instalación y modernización de alumbrado público; para ampliar la red de agua potable; para fortalecer plantas de tratamiento; y para rehabilitar escuelas y centros de salud comunitarios. Estas acciones no solo mejoraron la infraestructura, sino que impulsaron un desarrollo más sustentable y dignificaron la vida en los municipios mineros.

  1. Después de su eliminación en 2019, ¿cuáles han sido los efectos más visibles en los municipios mineros de Zacatecas?

A partir de la extinción del Fondo Minero por parte del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los efectos han sido inmediatos y muy visibles: una caída drástica en la obra pública municipal, atraso en el mantenimiento de infraestructura y menor capacidad para atender necesidades básicas en las comunidades mineras.

Los municipios pasaron de contar con una fuente estable de inversión a depender exclusivamente de presupuestos federales cada vez más limitados. Esto se refleja en caminos deteriorados y servicios básicos que dejaron de ampliarse.

  1. Diversos legisladores han propuesto reactivar un esquema de financiamiento para municipios con vocación minera. ¿Considera necesaria la recuperación del Fondo Minero o un mecanismo similar? ¿Por qué?

Efectivamente, así lo hemos planteado diversos legisladores que provenimos de estados con una fuerte vocación minera, como Zacatecas, para que pueda recuperarse el Fondo Minero e, incluso, crearse un mecanismo equivalente. Esto no solo es necesario, sino impostergable. Las regiones mineras han sido históricamente pilares del desarrollo económico del país, pero la distribución de beneficios nunca ha sido proporcional al aporte que generan.

Restablecer un esquema de retorno directo de los ingresos mineros permitiría corregir ese desequilibrio estructural, dando certidumbre financiera a los municipios, fortaleciendo sus capacidades institucionales y permitiéndoles planear a largo plazo. Esto no se trata únicamente de obras o infraestructura: se trata de garantizar que las comunidades que conviven a diario con la actividad minera tengan voz, recursos y participación real en su propio desarrollo.

En pocas palabras: recuperar este fondo es una cuestión de justicia territorial y de coherencia económica con las regiones que sostienen buena parte de la riqueza del país.

  1. En el contexto actual, Zacatecas continúa siendo una de las regiones mineras más relevantes del país. ¿Cómo afecta al desarrollo local el hecho de que los ingresos generados por la industria no se traduzcan de forma directa en inversión social para las comunidades?

Afecta de manera profunda. Cuando los ingresos que genera la minería no regresan a las comunidades, se rompe una cadena de desarrollo que debería ser natural: si un municipio produce riqueza, esa riqueza debería reflejarse en su bienestar.

Cuando esto no sucede, las comunidades mineras sienten abandono, se limita su capacidad para crecer y se profundizan las brechas sociales. Zacatecas es uno de los principales productores de plata, bronce, cobre, entre otros minerales, en el país, pero sin inversión social directa, ese liderazgo económico no se convierte en mejores servicios, mejor infraestructura o más oportunidades para su gente.

En consecuencia, el potencial de desarrollo local queda truncado, y regiones que aportan enormemente al país continúan enfrentando carencias básicas que podrían resolverse con un esquema adecuado de retorno de recursos.

  1. Con la iniciativa presentada por la senadora Geovanna Bañuelos, respaldada por legisladoras zacatecanas, ¿qué expectativas o impactos positivos podrían haberse generado si la propuesta hubiera sido aprobada?

En lo personal, como Diputado Federal, desde mi llegada a la LXVI Legislatura he hecho un llamado y un exhorto firme desde la máxima tribuna de la Nación para que se restablezca y se restituya el Fondo Minero.

Las iniciativas presentadas en esta materia, incluidas las de legisladores y legisladoras provenientes de diferentes grupos parlamentarios y de entidades con fuerte actividad minera, como lo es Zacatecas, representan un esfuerzo conjunto por recuperar un derecho que se perdió en 2019.

También, con la experiencia previa de haber sido Gobernador de Zacatecas, he insistido de manera firme y constante en la necesidad de restituir el Fondo Minero. No es una postura reciente ni improvisada: proviene de haber vivido de primera mano el proceso de creación de este mecanismo, de haberlo impulsado desde su origen y de haber sido testigo directo de los beneficios que generó en cientos de comunidades mineras.

De haberse aprobado alguna de estas propuestas, los municipios mineros habrían recuperado recursos indispensables para obra social, infraestructura básica y mejora de servicios públicos. Además, se habría enviado un mensaje de certidumbre a las comunidades, reconociendo que la actividad minera tiene impactos que deben ser compensados con inversión social directa.

En conjunto, estas iniciativas habrían significado un impulso importante para el desarrollo local, fortaleciendo la infraestructura municipal y atendiendo necesidades históricas en las regiones que aportan una parte fundamental de la riqueza minera del país.

  1. Finalmente, ¿cuál es su postura personal o institucional respecto al futuro del Fondo Minero? ¿Cree que es posible, viable o incluso urgente retomar un modelo que permita que los recursos de la minería beneficien directamente a quienes viven en las zonas productoras?

Considero que es viable, necesario y urgente retomar un modelo como el Fondo Minero. No se trata únicamente de recuperar un flujo de recursos; se trata de un principio de justa retribución para los municipios mineros. Las comunidades que conviven diariamente con la actividad minera, que soportan sus impactos y que históricamente han aportado a la economía nacional, merecen ver beneficios directos y tangibles.

Restablecer un esquema de retorno de recursos fortalecería no solo a Zacatecas, sino a todos los estados mineros del país. Implicaría atender necesidades reales en infraestructura, servicios públicos y desarrollo social, y permitiría que la riqueza generada en estas regiones contribuya directamente a mejorar su calidad de vida.

Mi postura es clara: México debe devolver a las comunidades mineras una parte justa de lo que producen. Es una cuestión de responsabilidad con la gente y de visión de Estado para construir un modelo de desarrollo más equilibrado y sostenible.

Perspectiva de Alejandro Tello Cristerna, gobernador de Zacatecas de 2016 a 2021

  1. Para iniciar, ¿cómo describiría el funcionamiento del Fondo Minero durante los años en que estuvo vigente?

El fondo minero se conceptualizó para dar justicia a aquellos municipios y estados en donde la extracción de minerales de las entrañas de sus suelos impactaba y no daba mayor beneficio a las poblaciones establecidas en esos lugares.

Su materialización se llevó a cabo en el año 2014, cuando la LXII Legislatura Federal, de la cual formé parte en el Senado de la República, estaba en funciones. Mención especial al destacado trabajo del legislador Adolfo (Fito) Bonilla, quien defendió de manera excepcional en la Cámara de Diputados la creación de dicho fondo, que en mucho benefició a Zacatecas y a todas las poblaciones con vocación minera.

  1. Uno de los beneficios señalados era que los recursos se quedaban en los municipios productores. ¿Qué tipo de obras y servicios se lograron financiar en Zacatecas gracias al Fondo Minero? ¿Existen proyectos o comunidades que puedan considerarse ejemplos representativos del impacto positivo que generó?

Efectivamente, el fondo buscó, como una forma compensatoria, que los recursos quedaran en las poblaciones en donde se realizaba la extracción de los minerales; esto era, en justicia, algo que se debió haber realizado muchas décadas antes. Los recursos debían ser destinados a proyectos de desarrollo social, fortalecimiento urbano y ambiental.

En el estado de Zacatecas fueron decenas y decenas de acciones y obras que, en municipios como Mazapil, Concepción del Oro, Fresnillo, entre otros, se llevaron a cabo. Obras que eran parte del plan estatal y municipal de desarrollo y que traían beneficios directos a la gente: obras tangibles.

  1. Después de su eliminación en 2019, ¿cuáles han sido los efectos más visibles en los municipios mineros de Zacatecas?

Primero, su eliminación ha sido una de las acciones más injustas y poco justificadas en cuanto a decisiones gubernamentales centralizadas, que yo tenga memoria. A Zacatecas, si bien la minería les dio origen a sus asentamientos poblacionales y ha traído beneficios a lo largo de siglos, tampoco se le pueden ocultar los problemas que la misma le ha generado; y el fondo minero, si bien no era una solución definitiva, era un pequeño paliativo para esta tierra que tanto ha dado al mundo.

Lamentable y reprobable la decisión de su eliminación, al igual que muchos otros fondos como el 3×1, pero esa es otra historia, dura para Zacatecas también.

El fondo minero, una vez creado, empezó a funcionar bien y de eso puedo dar testimonio. Más rápidamente lo burocratizaron: las decisiones sobre la utilización de los recursos pasaron de una Secretaría de Estado a otra, y ahora las decisiones sobre su aplicación se tomaban en el escritorio de un burócrata que quizás nunca había pisado las tierras sobre las que estaba decidiendo si liberar o no los proyectos. Simplemente patético.

Ahí es donde nace la idea de generar un impuesto local, un impuesto de remediación ambiental que, a la postre, como Gobernador, logré establecer pese a la negativa del Gobierno federal, pues su implementación se dirimió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Modestia aparte, fuimos el único estado en este país que logró implantar un impuesto de esa magnitud que le trajo a Zacatecas cientos de millones de pesos sin afectar al ciudadano común y corriente, sin que fueran los mismos de siempre quienes pagaran más. Esto permitió que, al final de mi gobierno, no quedaran adeudos y fuera una administración que, pese a la brutal pandemia y a un nuevo sistema de Gobierno, no aumentó en un solo centavo la deuda pública que ya existía y, contrario a eso, se pagaron varios miles de millones de pesos de ella para dar mayor viabilidad al estado.

  1. Diversos legisladores han propuesto reactivar un esquema de financiamiento para municipios con vocación minera. ¿Considera necesaria la recuperación del Fondo Minero o un mecanismo similar? ¿Por qué?

Claro que es necesario, diría yo urgente. Nos jactamos de que Zacatecas es el primer lugar en la extracción de plata y uno de los principales de oro en el mundo, pero ¿eso ha beneficiado realmente a Zacatecas? Claro que los legisladores deben pugnar por recuperar ese Fondo Minero, y no solo eso: considero que deben exigir que se regresen a Zacatecas sus fuentes de obtención de recursos que le quitaron y que lo tienen contra la pared financieramente.

Minería y migración nos identifican, pues ahí fue el golpe mortal dado desde el centro a nuestro estado. Es iluso pensar que realmente hoy, ante una bancada oficial mayoritaria, los legisladores puedan o quieran hacer algo que no les autoricen.

  1. En el contexto actual, Zacatecas continúa siendo una de las regiones mineras más relevantes del país. ¿Cómo afecta al desarrollo local el hecho de que los ingresos generados por la industria no se traduzcan de forma directa en inversión social para las comunidades?

Zacatecas ha sido, es y por muchos años, considero, será una potencia en la minería; nuestros subsuelos son ricos. Lamentablemente, nuestros minerales preciosos continúan, como toda la historia ha mostrado, viajando fuera del estado en breña, en galerones y grandes camiones para encontrar un destino y dar un beneficio en otro lado. Eso es precisamente por lo que tanto pugné y traté de que no sucediera, mas en este país tan centralizado en sus decisiones, es complejo.

  1. Con la iniciativa presentada por la senadora Geovanna Bañuelos, respaldada por legisladoras zacatecanas, ¿qué expectativas o impactos positivos podrían haberse generado si la propuesta hubiera sido aprobada?

Primero, me da gusto que una legisladora de la coalición que hoy gobierna este país identifique las áreas de oportunidad y necesidades que tiene Zacatecas para poder tratar de ser competitivo, y tratar de abatir esa pobreza que nos persigue por siglos.

Segundo, no habrá justicia ni equidad para nuestro estado mientras no solo se recupere ese y otros fondos arrebatados, sino que se fortalezcan y sean realmente compensatorios a cuanto y tanto ha dado esta tierra, y que no se ve reflejado en el desarrollo de nuestra entidad. Merecemos un mejor trato, pero ningún Gobierno federal nos lo ha dado; quizás el ser solo un 1% de la población nacional no les genere interés. ¡Qué tristeza!, pues Zacatecas ha sido protagonista estelar en la toda la historia de México.

  1. Finalmente, ¿cuál es su postura personal o institucional respecto al futuro del Fondo Minero? ¿Cree que es posible, viable o incluso urgente retomar un modelo que permita que los recursos de la minería beneficien directamente a quienes viven en las zonas productoras?

Creo que mi postura es clara: se tiene una gran factura con Zacatecas, pues nunca ha recibido el trato que debería. Si tan solo en este país el pacto de coordinación fiscal no sólo midiera población y recaudación, sino también todo lo que los estados dan al país en sí y al mundo, Zacatecas viviría otra historia. Son siglos los que nuestras entrañas han estado dando riqueza, pero dicha riqueza se ha quedado mínimamente en la entidad, en beneficio de su gente.

Las voces reunidas muestran que el debate sobre el Fondo Minero permanece vigente en Zacatecas. El tema continúa abierto para quienes buscan que la actividad extractiva se traduzca en beneficios directos para las comunidades donde se desarrolla.

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