Hay decisiones cotidianas que han cambiado sin hacer ruido. Elegir qué comer se ha convertido, para muchos hogares, en un ejercicio de cálculo. En México, el aumento sostenido de los precios de los alimentos ha modificado la forma en que las personas organizan su gasto diario.
De acuerdo con un análisis de su Escuela de Negocios, el costo de la canasta alimentaria creció 67% entre 2018 y marzo de 2026, muy por encima del aumento general de precios en el país, que fue de 45% en el mismo periodo.
El encarecimiento de la canasta básica
El impacto es directo en el bolsillo. Hoy, cubrir la alimentación básica requiere más recursos que hace apenas ocho años:
- Zona urbana: de poco más de 1,500 a 2,571 pesos mensuales
- Zona rural: de 1,150 a 1,940 pesos mensuales
Además, los alimentos han registrado incrementos superiores al promedio inflacionario. Mientras la inflación anual se ubicó en 4.59% en marzo de 2026, los alimentos aumentaron 6.87%.
Algunos productos presentan variaciones aún más marcadas. Por ejemplo, el jitomate registró un aumento de hasta 126.3% en zonas rurales en un año, lo que evidencia la volatilidad de ciertos insumos básicos.
¿Qué factores presionan los precios?
El comportamiento de los alimentos responde a diversos factores estructurales. Entre ellos destacan:
- Costos logísticos y de transporte
- Incremento en combustibles como gasolina y diésel
- Condiciones climáticas que afectan la producción
Cuando el transporte se encarece, el impacto se traslada a toda la cadena de suministro. Así, el aumento en energéticos termina por influir en el precio final de productos básicos.
A esto se suma el contexto laboral. Durante el primer trimestre de 2026, la creación de empleo formal fue de 207 mil 604 plazas, lo que representa una caída de 8.4% respecto al año anterior. Además, se han perdido más de 56 mil registros patronales desde finales de 2023.
El aumento en el costo de los alimentos, combinado con presiones en el empleo, ha reducido el margen de los hogares para cubrir sus necesidades básicas. En este escenario, el acceso a una alimentación suficiente depende cada vez más del ingreso disponible y de un entorno económico que continúa ajustándose.
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