Entre flores de cempasúchil, tapetes de aserrín y luces que iluminaron el corazón de la capital, una figura captó todas las miradas: una catrina de más de 33 metros de altura. Con una dimensión equivalente a un edificio de 11 pisos, la escultura se convirtió en la protagonista de la Ofrenda Monumental de Día de Muertos en el Zócalo de la Ciudad de México y obtuvo un récord Guinness como la más alta del mundo.
El reconocimiento fue avalado por Alfredo Arista, juez oficial de Guinness World Records, durante el encendido del alumbrado decorativo y la inauguración de la megaofrenda, realizada la noche del jueves.
Una figura monumental para celebrar la tradición
La catrina luce un vestido rosa mexicano y flores que adornan su cráneo. Su presencia destaca entre los elementos tradicionales de la ofrenda, que recrea los altares colocados en los hogares mexicanos para recordar a quienes han fallecido.
La instalación incluye flores de cempasúchil, papel picado, veladoras y otros elementos característicos de esta celebración. Además, la iluminación de mosaicos en edificios de gobierno acompañó el encendido de la figura monumental.
De acuerdo con Carlos Báez, director del taller de arte Xibalba, encargado de construirla, alrededor de 140 personas participaron en el proyecto, entre herreros, escultores, pintores, artistas textiles, iluminadores, electricistas y arquitectos.
El montaje requirió grúas de gran tamaño, una estructura metálica y un sistema de andamios. Báez señaló que la construcción tuvo un alto nivel de complejidad debido a las dimensiones de la pieza.
La catrina forma parte de una celebración que atrae tanto a mexicanos como a visitantes extranjeros. Entre las reacciones compartidas por asistentes, destacó la impresión que provocó su tamaño y la combinación de la escultura con las flores y los edificios emblemáticos de la plaza.
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