En esta edición contamos con la participación del Dr. Sergio Hásly González Infante, una de las figuras más destacadas de la medicina en la región. Actualmente se desempeña como Oncólogo Quirúrgico, es Gobernador del capítulo Zacatecas de la Sociedad Mexicana de Oncología y forma parte del staff médico del Hospital San Agustín. A través de esta entrevista con M VIEW, conoceremos su visión sobre los retos actuales de la salud y el compromiso humano que define su trayectoria.
M VIEW: ¿Qué lo motivó a especializarse en oncología y cómo fue su camino académico hasta llegar a ejercer en esta área?
Sergio González: Sin lugar a duda, haber convivido con el cáncer dentro de mi núcleo familiar fue el principal detonante. Yo cursaba los primeros semestres como estudiante de Medicina en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), y dicha experiencia marcó profundamente mi vocación; me permitió identificar las limitaciones que enfrentaban muchos pacientes para acceder a tratamientos eficaces, oportunos y actualizados en nuestro estado.
Esta realidad me llevó a reconocer la gran necesidad de atención oncológica de calidad en Zacatecas, lo que me motivó a continuar mi formación quirúrgica como cirujano general en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Allí tuve grandes maestros que despertaron en mí la pasión por la cirugía y la oncología. Fue en ese momento cuando decidí dedicar mi vida al tratamiento quirúrgico del cáncer y continuar mi formación en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) de México, el centro de referencia más importante de América Latina.
MV: ¿Cuáles han sido los momentos más importantes de su trayectoria médica y qué aprendizajes le han dejado?
SG: Existen dos momentos clave que han marcado mi ejercicio profesional. El primero fue la oportunidad de formarme en algunas de las mejores escuelas quirúrgicas del país. El segundo fue haber realizado estancias formativas internacionales, particularmente en la Universidad de Alabama en Birmingham, en el servicio de Cirugía Hepatopancreatobiliar, así como en la Fundación Japonesa para la Investigación del Cáncer en Tokio, en el área de cirugía mínimamente invasiva para cáncer gástrico. Estas experiencias me confirmaron que las técnicas más complejas e innovadoras pueden realizarse en nuestro país y que contamos con las capacidades necesarias para ofrecer atención de excelencia.
MV: ¿Cuáles son los principios que guían su práctica diaria y su relación con colegas y pacientes?
SG: Humanismo, ética y excelencia académica. Mi práctica se rige por el principio de colocar al paciente como eje central, no solo como enfermo, sino como persona y miembro de una familia. Busco siempre brindar información clara, empática y continua. Acompañar al paciente en cada etapa, atender sus dudas y trabajar en la clarificación de sus temores es esencial; esto permite que la toma de decisiones sea compartida, sustentada en el rigor científico y la mejor evidencia disponible. Todo ello bajo un enfoque multidisciplinario, garantizando precisión terapéutica y una oncología personalizada.
MV: ¿Cuáles considera que han sido sus mayores aportes dentro de su carrera profesional?
SG: Considero que uno de mis principales aportes ha sido promover la oncología desde todas sus vertientes, incluyendo la formación de médicos, la creación de talleres de capacitación y la difusión de estrategias de prevención. Asimismo, destaco la creación de la asociación civil Agablar, donde desarrollamos el libro En blanco y rojo, que recopila testimonios de mujeres con cáncer de mama acompañados de información médica complementaria.
MV: Desde su perspectiva, ¿qué cambios o innovaciones recientes han transformado la práctica de la oncología?
SG: La oncología experimenta un avance constante y vertiginoso. En los últimos años, los desarrollos tecnológicos en el ámbito quirúrgico y las terapias sistémicas han marcado hitos relevantes, permitiendo mejorar el tratamiento y ampliando las posibilidades de control en pacientes que anteriormente no eran candidatos a tratamiento.
MV: ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta en su práctica clínica diaria y cómo los aborda?
SG: Existen dos retos principales: el retraso en el diagnóstico y el acceso limitado a medicamentos o equipos de última generación. Ante este escenario, cobran especial relevancia la experiencia clínica y la formación académica continua, que permiten integrar nuevas estrategias terapéuticas adaptadas a nuestro entorno.
Paloma Anguiano.