Entre cerros y terrazas de piedra, La Quemada se levanta como un testimonio silencioso del pasado prehispánico de Zacatecas. Este sitio arqueológico, ubicado en el Valle de Malpaso, sigue despertando interés por su compleja arquitectura y por la historia que resguardan sus muros.
Según el INAH, su nombre hace referencia a los restos quemados que fueron hallados en el lugar cuando se extraía piedra para la construcción de una hacienda, dando origen a la denominación con la que hoy se le conoce.
La Quemada fue ocupada entre los años 350/400 y 1150 de nuestra era, con su mayor desarrollo entre el 600 y el 850 d.C. Durante ese periodo, el asentamiento se convirtió en un centro rector que articuló alrededor de 220 asentamientos de distintos tamaños y funciones. Su relevancia radica en que se trata del asentamiento monumental más importante del centro norte de México.
El sitio conserva estructuras emblemáticas como el Gran Salón de Columnas, una cancha de juego de pelota en forma de “I” y la Pirámide Votiva. Además, el cerro fue adaptado con terrazas, plazas y calzadas prehispánicas que facilitaban el tránsito y las actividades ceremoniales.
La zona arqueológica se localiza a 56 kilómetros al sur de la ciudad de Zacatecas. El acceso se realiza por la carretera federal 54 México–Guadalajara, rumbo a Villanueva, para después tomar el entronque hacia La Quemada y recorrer 2.5 kilómetros hasta la caseta de ingreso.
Su preservación y difusión, permiten que este legado continúe dialogando con el presente y siga despertando interés entre los visitantes.
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