Zacatecas no esconde su historia, la comparte con orgullo en cada rincón de su ciudad. Está en sus calles empedradas, en la calidez de su gente, en la gastronomía que guarda secretos centenarios y en sus artesanías que narran tradiciones. Entre sus vestigios más emblemáticos se encuentra la Mina El Edén, un lugar que resume siglos de esfuerzo, riqueza y cambio.
La historia de la mina comienza poco después de la fundación de Zacatecas en 1546. Durante los siglos XVII y XVIII vivió su mayor auge, con la extracción de plata y oro que dieron fama a la ciudad.
Las aguas que inundaron sus túneles y la cercanía con la ciudad marcaron el final de una era: en 1960 la Mina El Edén cerró definitivamente su explotación. Lo que parecía un adiós definitivo, se transformó en un nuevo destino. En 1975, la mina volvió a abrir sus puertas, esta vez como un lugar de memoria. Desde entonces, se convirtió en una mina turística, hoy la más visitada de México, invitando a recorrer sus entrañas y a escuchar el eco de siglos pasados. En sus primeros años, los visitantes descendían en coches Volkswagen y Datsun adaptados, hasta que el clásico trenecito se convirtió en emblema de la experiencia.

El nuevo siglo trajo consigo otra renovación. Entre 2004 y 2005, la mina fue remodelada con un trabajo artístico y museográfico a cargo del Maestro Alfonso López Monreal. Gracias al impulso de Grupo Corporativo Fresnillo, S.A. de C.V.
Hoy, la mina recibe en promedio 180,000 visitantes al año, provenientes de distintos estados del país y de lugares tan lejanos como Europa o Centroamérica. Semana Santa, el verano y las fiestas decembrinas son los momentos en que sus túneles se llenan de vida gracias a la gran afluencia.
Renacer de los vestigios.
Se ha convertido en un símbolo de que el final puede ser un nuevo comienzo. Durante la pandemia la afluencia cayó un 75%. Sin embargo, desde 2022 comenzó una recuperación y para 2025 se alcanzó un 46% respecto a los niveles previos. El Edén sigue siendo un pilar del turismo zacatecano, sosteniendo alrededor de 70 empleos directos y multiplicando oportunidades en sectores como transporte, alimentos, souvenirs y organización de eventos.

La Mina El Edén , además de ser un atractivo turístico, es un testimonio de la identidad minera de Zacatecas y un ejemplo de cómo el patrimonio puede reinventarse para seguir vivo. Cada túnel, cada piedra y cada relato que se comparte en su interior recuerdan que la riqueza de Zacatecas también se encuentra en su capacidad de transformar el pasado en un presente lleno de orgullo, memoria y eco cultural.
Paloma Anguiano