Algunas grandes historias tienen un pequeño comienzo; tal fue el caso de Dulces Mara, una empresa orgullosamente zacatecana.
Esta aventura comenzó en 1983 en Tabasco, Zacatecas, cuando los fundadores —inspirados en sus hijos— tuvieron la idea de iniciar un negocio de confitería que, en un principio, contó con un equipo de siete personas. La calidad y el esfuerzo hablaron por sí solos: pronto obtuvieron una demanda tan alta que fue necesario adquirir su primera máquina de paletas para abastecer a Zacatecas, Aguascalientes y el sur de Jalisco. Fue así como el sueño de endulzar la vida de las personas se puso en marcha.
Revelan que la calidad, competitividad, higiene e innovación son los pilares que los han consolidado en la industria a lo largo de más de 40 años. El agradecimiento y el arraigo forman parte de su ADN; por ello, han decidido mantener la producción en su lugar de origen, apostando por el desarrollo regional sustentable y el compromiso con su comunidad.
En este camino de excelencia, hoy producen dulces de la más alta calidad mediante un control estricto y amoroso, desde la selección de materias primas hasta auditorías detalladas. Su filosofía es clara: ofrecer siempre calidad y un precio justo, honrando la confianza de quienes los eligen.
La evolución tecnológica ha sido clave en este viaje. Aquella primera máquina de paletas de los inicios ha quedado como un símbolo de su origen, abriendo paso a una imponente planta de producción en Tabasco que hoy alcanza aproximadamente los 11,500 metros cuadrados. En estas instalaciones, equipadas con maquinaria europea y tecnología de punta, se logra una capacidad de fabricación que promedia las 4,500 toneladas mensuales, posicionándose como un destacado producto zacatecano.
Sabor zacatecano que conquista continentes.
Con la meta de conquistar nuevos mercados, la empresa continuó su crecimiento e inauguró una nueva planta de producción en Jalpa en 2018. Al día de hoy, han logrado tener presencia en toda la República Mexicana. Su éxito se expande más allá de las fronteras, llegando a 22 países en cuatro continentes, con un equipo que ya suma más de 500 empleados y siete naves industriales.
La empresa también abraza la inclusión y el respeto a las tradiciones, destacando su producción Kosher por partidas. Este sistema delicado, que cumple con las leyes dietéticas judías (Kashrut), refleja su sensibilidad ante las necesidades de cada consumidor. Este arduo trabajo, realizado con manos zacatecanas, les ha valido reconocimientos como el Galardón de Plata a la Exportación y un lugar de honor en las exposiciones confiteras internacionales.
Dulces Mara es, en esencia, la prueba de que cuando el trabajo se hace con el corazón, no existen fronteras imposibles de alcanzar.