La industria automotriz llega a 2026 tras un periodo de ajustes. Aunque el cierre de 2025 mostró ventas al alza, la producción y exportaciones alcanzaron sus niveles más altos a mitad del año. De acuerdo con Cuitláhuac Pérez Cerros, presidente del Grupo Industrial MAEN y CEO de Grupo Maindsteel, este comportamiento evidencia una estrategia más prudente, enfocada en administrar capacidades, costos y riesgos, antes que en aumentar unidades.
1. A partir del comportamiento observado en 2025 —con ventas al alza hacia el cierre del año, pero con una producción y exportación que alcanzaron sus picos a mitad del periodo—, ¿considera que en 2026 la industria priorizará el crecimiento en volumen o una estrategia de producción más selectiva y tecnológicamente avanzada?
El patrón observado a lo largo de 2025 muestra que la industria automotriz comenzó a operar bajo una lógica de mayor prudencia y control estratégico. La sincronización imperfecta entre ventas, producción y exportaciones apunta a una toma de decisiones más cuidadosa, donde el objetivo no fue maximizar la salida de unidades, sino administrar mejor capacidades, costos y riesgos. En los últimos años, las armadoras que se enfocaron únicamente en la salida de unidades han enfrentado situaciones financieras por demás complicadas, lo que las ha llevado a replantear sus estrategias comerciales y corporativas, como en los casos de Nissan y VW.
De cara a 2026, este comportamiento anticipa un entorno en el que las empresas privilegiarán la eficiencia operativa y la sofisticación de sus procesos antes que una expansión acelerada del volumen. La incorporación de tecnología, automatización y análisis de datos permitirá ajustar la producción con mayor precisión a la demanda real, reducir desperdicios y mejorar márgenes, en un contexto marcado por una mayor incertidumbre económica y competencia global.
En consecuencia, la estrategia dominante tenderá a ser más selectiva y tecnológicamente orientada, consolidando un modelo productivo más resiliente y sostenible en el mediano plazo.
2. Si bien las ventas totales de 2025 superaron ligeramente las de 2024, la producción mostró una leve contracción anual. ¿Este contraste refleja un ajuste estructural en la industria o responde a factores coyunturales del mercado?
La diferencia entre el comportamiento de las ventas y el nivel de producción puede interpretarse como una señal de transformación en la lógica operativa de la industria. Más que una reacción puntual a las condiciones del mercado, este desajuste sugiere que las empresas están redefiniendo la forma en que equilibran oferta, demanda y eficiencia. Las armadoras han comenzado a entender el cambio en el patrón de consumo que se dio después de la pandemia, en el que se privilegian los productos de mayor valor agregado por encima de la producción indiscriminada de vehículos.
Durante 2025, se observaron estrategias orientadas a optimizar inventarios, ajustar ritmos productivos y priorizar modelos o líneas con mejor rentabilidad, lo que permitió sostener el desempeño comercial sin necesidad de aumentar la producción total. Si bien factores de corto plazo —como ajustes en la demanda externa o condiciones financieras— influyeron en esta dinámica, la persistencia del fenómeno apunta a cambios más profundos en la estructura productiva.
En este sentido, el contraste refleja una combinación de circunstancias coyunturales y un proceso de ajuste estructural, con un peso creciente de este último, orientado a una industria más eficiente, selectiva y menos dependiente del crecimiento extensivo.
3. Las exportaciones se mantienen en niveles elevados, aunque sin un crecimiento acelerado frente a años previos. ¿Qué papel jugará la incorporación de mayor tecnología, electrificación y eficiencia productiva en la competitividad de los vehículos mexicanos en los mercados internacionales durante 2026?
El desempeño de las exportaciones sugiere que la industria automotriz mexicana ha entrado en una fase de madurez, donde mantener la competitividad ya no depende exclusivamente de crecer en volumen, sino de sostener estándares cada vez más altos frente a competidores globales. En este escenario, la evolución tecnológica se vuelve un factor estructural y vital, más que un elemento complementario.
Durante 2026, la incorporación de mayor automatización y eficiencia productiva permitirá a los fabricantes mexicanos adaptarse a cambios regulatorios, presiones de costos y nuevas preferencias de los mercados internacionales. Estos avances no solo impactan en el producto final, sino también en la estabilidad de las cadenas de suministro, la reducción de riesgos operativos y la capacidad de responder con mayor rapidez a la demanda.
Así, la competitividad internacional de los vehículos mexicanos estará cada vez más ligada a su capacidad de integración tecnológica y a la mejora continua de sus procesos productivos, consolidando su posición en mercados exigentes, aun sin un crecimiento acelerado en las exportaciones.
4. En 2025 se observaron meses con producción significativamente menor, como diciembre, frente a otros con máximos históricos. ¿Este comportamiento sugiere una mayor planeación enfocada en optimizar márgenes y valor agregado más que en mantener ritmos constantes de producción?
La variabilidad observada en los niveles de producción a lo largo de 2025 puede entenderse como parte de una estrategia más deliberada de administración de capacidades, y no necesariamente como una señal de inestabilidad operativa. Este fenómeno se debe más a un ajuste o replanteamiento en las estrategias comerciales globales de las armadoras, en donde los altos volúmenes e inventarios ya no son una opción, considerando el cambio sufrido en el patrón de consumo.
Este tipo de comportamiento es consistente con esquemas de planeación orientados a maximizar la rentabilidad, donde las decisiones de producción se ajustan a la demanda efectiva, la rentabilidad por modelo y las condiciones de mercado, en lugar de sostener ritmos constantes que pueden generar sobrecostos o inventarios innecesarios. Asimismo, permite concentrar esfuerzos en periodos clave, optimizar turnos, realizar ajustes técnicos o incorporar mejoras en procesos sin comprometer el desempeño anual.
En este sentido, la fluctuación mensual en la producción apunta a una industria que privilegia la eficiencia, el control de márgenes y el valor agregado, reflejando una evolución hacia modelos productivos más flexibles y estratégicamente planificados.
5. Considerando la recuperación gradual del sector desde 2022 y la estabilidad alcanzada en los últimos años, ¿existen condiciones para que las ventas internas sigan creciendo en 2026 o el mercado nacional podría enfrentar un periodo de consolidación?
La trayectoria reciente del sector sugiere que el mercado interno ha logrado una base de mayor estabilidad tras los ajustes observados en años anteriores. Este proceso de recuperación no solo se ha reflejado en un mejor desempeño comercial, sino también en una normalización de las cadenas de suministro.
De cara a 2026, el entorno apunta a un escenario mixto. Por un lado, existen elementos que pueden sostener un crecimiento moderado de las ventas internas, como la renovación gradual del parque vehicular, la disponibilidad de modelos más eficientes y una mayor adaptación de la oferta a las condiciones del consumidor local. Por otro, factores como la cautela en el gasto, las condiciones de financiamiento y la saturación en ciertos segmentos sugieren que el mercado podría transitar hacia una etapa de consolidación, más que de expansión acelerada.
En este contexto, el desempeño del mercado nacional dependerá en gran medida de la capacidad de la industria para ofrecer propuestas de valor claras, mantener accesibilidad financiera y responder a un consumidor más selectivo.
6. ¿Cómo influyen factores como la transición hacia vehículos eléctricos, las nuevas regulaciones ambientales y las inversiones en automatización en la decisión de producir menos unidades, pero con mayor contenido tecnológico?
La industria automotriz está cambiando la forma en que compite. Hoy, factores como la llegada de los vehículos eléctricos, las nuevas reglas ambientales y la modernización de las plantas están empujando a las empresas a repensar cuánto y cómo producir.
Estos cambios hacen que cada vehículo requiera una mayor inversión en tecnología, diseño y cumplimiento normativo, por lo que producir grandes volúmenes sin diferenciación deja de ser la mejor estrategia. En lugar de ello, las empresas están optando por fabricar menos unidades, pero con más innovación, mejor desempeño y mayor valor percibido por el cliente.
Desde una visión comercial, esta decisión permite ofrecer productos más atractivos, cuidar los márgenes y adaptarse mejor a un mercado que valora la eficiencia, la sostenibilidad y la tecnología. Así, la producción se enfoca menos en la cantidad y más en la calidad, posicionando a la industria para competir con mayor solidez en el mediano y largo plazo.
7. En 2026, ¿qué indicadores serán clave para determinar si la industria automotriz mexicana se encamina hacia un nuevo ciclo de expansión o hacia un modelo de crecimiento más moderado, enfocado en innovación y eficiencia?
Para entender hacia dónde se dirige la industria automotriz mexicana en 2026, será fundamental observar señales concretas del mercado y del comportamiento de las empresas, más allá de los discursos de crecimiento.
Indicadores como el ritmo de crecimiento de las ventas, la estabilidad de las exportaciones y la evolución de la producción permitirán saber si existe capacidad real para una nueva etapa de expansión. Al mismo tiempo, el nivel de inversión en nuevas tecnologías, automatización y desarrollo de nuevos modelos mostrará si la industria está apostando por crecer en volumen o por mejorar la eficiencia y el valor por unidad.
Además, la rentabilidad, el control de costos y la flexibilidad operativa serán claves para confirmar si el crecimiento es sólido o si el sector está entrando en una fase más moderada y sostenible. En conjunto, estos indicadores ayudarán a identificar si la industria avanza hacia una expansión acelerada o hacia un modelo más enfocado en la innovación y la eficiencia.
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