Para Alejandra Reyes, emprender fue aprender a sostener un sueño con carácter. En entrevista par M VIEW, descubrimos un poco más de su travesía en el mundo de los negocios.
- ¿Qué fue lo más difícil de pasar de una idea a una realidad?
AR: Lo más difícil fue asumir el riesgo y la responsabilidad que implica emprender. Creer en el proyecto, liderar un equipo, tomar decisiones importantes en momentos de incertidumbre y mantenerme firme fue un proceso de crecimiento personal y profesional que hoy define a Terraco.
- ¿Qué hábitos o mentalidad cree que han sido clave para su éxito?
AR:La disciplina y la constancia han sido fundamentales. Entender que el éxito no es un evento, sino el resultado de decisiones diarias, me ha permitido mantener el enfoque en la calidad, el servicio y la mejora continua. También ha sido clave tener una mentalidad de adaptación, especialmente en un entorno cambiante.
- ¿Qué la motivó a emprender? ¿Qué hizo que naciera la idea?
AR:Me motivó el deseo de crear algo propio, un espacio donde pudiera transformar ideas en experiencias reales. Siempre he creído que los momentos especiales merecen escenarios únicos, y esa necesidad de crear un lugar así fue lo que dio origen a Terraco.
- ¿Cuál ha sido el momento más desafiante?
AR:Uno de los momentos más desafiantes fue un día en el que el restaurante estaba completamente lleno y, al mismo tiempo, una colaboradora había sufrido un accidente. De pronto faltaban manos, el servicio no podía detenerse y la responsabilidad recaía completamente sobre mí.
Recuerdo que, en medio del caos, analicé el entorno y me pregunté si realmente estaba preparada para sostener un proyecto de esa magnitud. Por un momento pensé que quizá este sueño me había quedado grande.
Entendí que uno de los mayores retos en un restaurante no es solo la operación o las ventas, sino construir y mantener un equipo sólido. Y cuando ese equipo no está completo, la presión se multiplica.
Ese día pude haber dudado más, pero decidí no rendirme. Tomé la decisión de fortalecer la estructura, formar un equipo comprometido, involucrarme aún más en cada área —incluso aprender a cocinar— y asumir el liderazgo con mayor determinación.
Fue ahí cuando comprendí que los sueños no se abandonan en los momentos difíciles; se sostienen con carácter.