Antes que funcionaria pública, Luz Eugenia Pérez Haro se define como arquitecta. No lo dice como una credencial profesional, sino como una forma de entender la ciudad. Para ella, la arquitectura no termina en la construcción de un edificio: también está en la calle que se recorre, en el transporte que se utiliza, en la vivienda a la que se puede acceder y en la manera en que una ciudad decide crecer.
“Planear una ciudad significa pensar no solamente en cómo queremos que crezca, sino en cómo queremos que se viva”, señala Pérez Haro, quien añade que es necesario mover la discusión urbana hacia las personas, y esa ha sido justo la visión que ha plasmado al dirigir SEDUVOT.
Desde septiembre de 2023, cuando asumió la titularidad de la dependencia, la agenda de SEDUVOT ha incluido vivienda, regularización de la tenencia de la tierra, mejoramiento urbano, recuperación de espacios públicos, planeación territorial y movilidad. Sin embargo, el proyecto que hoy concentra mayor atención pública es Platabús.
No es casualidad. Transformar el transporte público implica tocar una de las experiencias más repetidas de la vida urbana: moverse. En una zona metropolitana como Zacatecas-Guadalupe, donde estudiantes, trabajadores, adultos mayores, comerciantes y familias dependen todos los días del traslado, la movilidad no es un tema técnico. Es economía doméstica, tiempo, seguridad, accesibilidad y oportunidad.
Platabús: más que renovar camiones
Platabús ha sido presentado como el nuevo Sistema Integrado de Transporte para la zona metropolitana Zacatecas-Guadalupe. La primera etapa contempla 122 autobuses eléctricos: 70 unidades alimentadoras, 40 para el eje troncal, dos para el aeropuerto y 10 destinadas al Centro Histórico. El proyecto estima atender a más de 190 mil usuarios diarios, con frecuencias de hasta tres minutos en horas de mayor demanda y una proyección de servicio de 15 años.
El modelo plantea reorganizar rutas, integrar tecnología, coordinar operadores, definir un esquema tarifario, operar terminales, alimentar un corredor troncal, ordenar transbordos y ofrecer información más precisa al usuario. Es decir, pasar de un transporte fragmentado a un sistema.
La tarifa anunciada es de 11 pesos, con transbordos gratuitos mediante tarjeta de prepago y subsidios para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad. Está previsto iniciar operaciones el 12 de diciembre de 2026.
El gobierno estatal informó en agosto la llegada de las primeras 20 unidades eléctricas. También ha señalado una inversión superior a 850 millones de pesos para los autobuses del sistema. Otros reportes locales han referido que el costo total del proyecto, considerando infraestructura y otros componentes, supera los 1,200 millones de pesos, mientras que el Plan Integral de Movilidad para el Bienestar fue presentado originalmente como una estrategia de mayor escala, cercana a 7 mil millones de pesos.
Para Pérez Haro, Platabús forma parte de una discusión más amplia: dejar de administrar el crecimiento urbano como si vivienda, transporte y desarrollo fueran asuntos separados. “Una vivienda puede existir físicamente, pero si está lejos del empleo, la educación, los servicios y el transporte, no estamos construyendo una buena ciudad”, plantea.
Esa idea es central. En Zacatecas, la expansión metropolitana ha generado una vida urbana donde moverse puede significar pérdida de tiempo, gasto acumulado e incertidumbre. El transporte público, cuando funciona mal, afecta más a quienes tienen menos margen: estudiantes, trabajadores, mujeres, adultos mayores y familias que no cuentan con automóvil.
Por eso, la movilidad moderna no solo se evalúa desde la velocidad. También desde accesibilidad, seguridad, regularidad, costo, comodidad y conexión con servicios. Un sistema eléctrico puede mejorar la imagen urbana y reducir emisiones locales, pero su valor real dependerá de que llegue a donde la gente lo necesita, en los horarios que lo necesita y con una operación estable.
El componente tecnológico será decisivo. Control de flota, pago electrónico e información en tiempo real permitirían tomar decisiones con datos y no solo con estimaciones. Si el sistema logra conocer demanda, frecuencia, transbordos e incidencias, podría corregirse con mayor rapidez. La movilidad dejaría de depender únicamente de percepción y empezaría a medirse con información operativa.
Lo que se medirá después
Pérez Haro sabe que los grandes proyectos públicos rara vez avanzan en línea recta. Habla de obstáculos, decisiones difíciles, acuerdos y resistencias. Pero también de determinación. Para ella, ver acercarse la puesta en operación de Platabús tiene un significado especial porque convierte en realidad algo que durante años existió en planes, documentos y mesas de trabajo.
El trasfondo del proyecto no es únicamente transporte. Es el tipo de ciudad que Zacatecas quiere construir para las próximas décadas. Una ciudad más conectada, compacta, accesible y sostenible requiere ordenar la movilidad, pero también vincularla con vivienda, espacio público, planeación territorial y servicios.
En ese sentido, SEDUVOT ocupa una posición estratégica. Sus decisiones no siempre son visibles de inmediato, pero definen cómo se vive la ciudad: dónde crece, cómo se conecta, qué espacios recupera, qué tan cerca queda una familia de sus oportunidades y qué tan justo resulta desplazarse todos los días.
Ese es el punto que Luz Eugenia Pérez Haro busca colocar al centro: el territorio debe estar al servicio de las personas. Platabús será una prueba concreta de esa visión. Si logra operar con regularidad, accesibilidad y datos, puede convertirse en una de las transformaciones urbanas más relevantes para Zacatecas y Guadalupe.
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