Cada 29 de septiembre, el Día Mundial del Corazón busca llamar la atención sobre las enfermedades cardiovasculares y la importancia de atenderlas antes de que provoquen complicaciones. La Federación Mundial del Corazón impulsa esta fecha para sensibilizar sobre su prevención, detección y atención.
En México, la magnitud del problema también se refleja en las estadísticas. De acuerdo con cifras preliminares del INEGI, en 2025 se registraron 762 mil 494 defunciones, de las cuales 177 mil 673 correspondieron a enfermedades del corazón, que ocuparon el primer lugar entre las principales causas de muerte. Del total de defunciones por esta causa, 95 mil 561 fueron hombres y 82 mil 82 mujeres.
Factores que pueden aumentar el riesgo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica como principales factores de riesgo una alimentación poco saludable, la falta de actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, además de la contaminación atmosférica.
Estas condiciones pueden favorecer hipertensión arterial, niveles elevados de glucosa y lípidos, sobrepeso y obesidad, asociados con un mayor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. También influyen factores sociales y personales como la pobreza, el estrés, el envejecimiento y los antecedentes hereditarios.
Para reducir estos riesgos, la Fundación Española del Corazón recomienda:
- Realizar 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio vigoroso.
- Priorizar frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y limitar azúcares y grasas trans y saturadas.
- Controlar el peso, colesterol, glucosa y presión arterial.
- Cuidar la salud emocional y buscar apoyo profesional cuando sea necesario.
- Reducir, cuando sea posible, la exposición a la contaminación.
Reconocer las señales de alarma también puede ser determinante. Un infarto puede manifestarse con dolor o molestias en el pecho, brazos, mandíbula o espalda, además de dificultad para respirar, náuseas, mareos o sudoración fría. Ante estos síntomas, la OMS recomienda buscar atención médica de inmediato.
¿Y el impacto económico?
La repercusión también puede extenderse a las familias cuando se requiere atención médica especializada. Según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el costo promedio anual de atención en una institución privada para padecimientos como un infarto ronda los 347 mil pesos, mientras que para la enfermedad isquémica del corazón representa aproximadamente 194 mil pesos.
En casos de mayor complejidad, una cirugía de corazón abierto puede alcanzar entre 750 mil y más de 1.5 millones de pesos.
Por ello, detectar y controlar oportunamente los factores de riesgo cardiovascular no solo contribuye a cuidar la salud, sino también a prevenir complicaciones que pueden requerir tratamientos, hospitalizaciones o procedimientos de mayor costo. Atenderlos a tiempo puede reducir la posibilidad de enfrentar gastos elevados y prolongados derivados de una enfermedad avanzada.
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