Durante décadas las empresas crecieron bajo un modelo simple: extraer, producir y desechar. Ese esquema funcionó mientras los recursos parecían infinitos, pero hoy dejó de ser viable. Más del 50% del PIB mundial depende directamente de la naturaleza y el resto se apoya en servicios ecosistémicos, por lo que los daños ambientales ya son un riesgo financiero tangible. De esa realidad surge la economía regenerativa, no se trata solo de reciclar, sino de restaurar activamente los sistemas de los que depende la producción.
La economía circular busca reducir residuos y extender la vida útil de los materiales; la regenerativa, en cambio, intenta revertir el daño acumulado. En la agricultura, organismos como la FAO documentan que la degradación del suelo reduce la productividad hasta 50 %. En minería, el tratamiento de agua representa más del 20 % del gasto operativo. Restaurar ecosistemas, por tanto, no es solo reputación: es eficiencia.
Los beneficios corporativos son tangibles. Estudios especializados enumeran ventajas como transparencia, innovación tecnológica, ahorro económico y cumplimiento legal. Los inversionistas se fijan cada vez más en los criterios ESG (Environmental, Social, and Governance); fondos como BlackRock exigen reportes ambientales y sociales para evaluar riesgos, de modo que las empresas que no miden su consumo de agua o emisiones pierden acceso a capital competitivo.
Aplicar este modelo implica diagnósticos de energía, agua y residuos, y luego rediseño de procesos. Algunas vías recomendadas son adoptar prácticas sostenibles y energías renovables, invertir en activos naturales, ofrecer incentivos a los empleados para promover hábitos responsables y formar a la plantilla en sostenibilidad y restauración. En sectores agroindustriales del Bajío ya se ven ejemplos donde la rotación de cultivos y la composta reducen el uso de fertilizantes químicos en 30%.
El cambio de fondo es conceptual: la empresa deja de ser consumidora de recursos y pasa a ser gestora de ecosistemas productivos. En regiones con estrés hídrico creciente como Zacatecas, esta transición no será opcional, sino condición para operar a largo plazo.
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