Según Reuters, Saks Global, conglomerado que agrupa a Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman y Neiman Marcus, se declaró en bancarrota apenas un año después de haber integrado estas marcas bajo una misma estructura.
Bancarrota y situación financiera
De acuerdo con los documentos presentados ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos en Houston, Texas, los activos y pasivos de Saks Global se estiman en un rango de 1,000 a 10,000 millones de dólares. La empresa solicitó protección judicial para ganar tiempo y negociar una reestructuración de deuda con sus acreedores o, eventualmente, buscar un nuevo propietario.
Aunque el proceso abre un escenario incierto, la compañía informó que sus tiendas permanecerán abiertas por ahora, tras concretar un paquete de financiación por 1,750 millones de dólares. Parte de ese respaldo incluye:
- 1,000 millones de dólares mediante un préstamo de deudor-en-posesión liderado por grupos inversores.
- 240 millones de dólares en financiamiento respaldado por activos.
- Acceso a 500 millones de dólares adicionales una vez que salga de la protección por bancarrota, prevista para finales de este año.
Además, Saks Global pidió al tribunal un aplazamiento de 45 días para presentar sus estados financieros, hasta el 13 de marzo de 2026.
Cambios internos y presión del mercado
El anuncio estuvo acompañado por un relevo en la dirección. Geoffroy van Raemdonck, ex CEO de Neiman Marcus, asumirá como director ejecutivo en sustitución de Richard Baker, quien había encabezado la estrategia de adquisiciones que incrementó el endeudamiento del grupo.
La empresa reconoció que sus dificultades no están ligadas a la demanda, sino a la disponibilidad de inventario y la confianza de los proveedores, quienes comenzaron a retener mercancía ante retrasos en pagos. Este contexto, sumado al crecimiento del comercio directo de las marcas al consumidor, debilitó el modelo tradicional de grandes almacenes.
Acreedores y efectos en la industria
Entre los acreedores no garantizados figuran Chanel (136 millones de dólares), Kering (60 millones) y LVMH (26 millones), dentro de un universo estimado de 10,001 a 25,000 acreedores.
La bancarrota de Saks Global expone las tensiones que enfrenta el sector del lujo ante cambios en el consumo, el financiamiento y la relación con proveedores. Mientras avanza el proceso judicial, el futuro del conglomerado dependerá de su capacidad para estabilizar liquidez, recuperar inventarios y redefinir su estructura financiera.
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