Cada 13 de enero, el calendario invita a detenernos un momento y mirar hacia un tema que atraviesa silenciosamente la vida de millones de personas: la depresión. El Día Mundial de la Lucha contra la Depresión busca abrir la conversación sobre este trastorno de salud mental, recordar que no se trata de una tristeza pasajera y subrayar la importancia de la atención médica y el acompañamiento emocional.
La fecha se ha convertido en un llamado a la empatía y a la información, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y autoridades sanitarias nacionales.
La depresión como asunto de salud pública
La depresión es una condición que puede afectar a cualquier persona, sin distinción de edad o contexto. Según la OMS, alrededor de 280 millones de personas viven con depresión en el mundo, lo que representa a más de 4 % de la población global. El organismo señala que es más frecuente en mujeres, aunque también se presenta entre jóvenes y adultos mayores.
En México, la Secretaría de Salud estima que 3.6 millones de adultos padecen depresión, y cerca de 1 % de los casos se consideran severos.
Señales de alerta
Reconocer los primeros indicios es un paso importante para buscar ayuda. Entre las señales de alerta más comunes se encuentran:
- Tristeza persistente o sensación de vacío
- Pérdida de interés en actividades cotidianas
- Cambios en el sueño o el apetito
- Cansancio constante o dificultad para concentrarse
Hablar de estos síntomas sin estigmas facilita la detección temprana y el acceso a tratamiento. La atención profesional, junto con redes de apoyo familiar y social, puede marcar una diferencia significativa en el proceso de recuperación.
Informar, acompañar y reducir estigmas
El Día Mundial de la Lucha contra la Depresión promueve el diálogo abierto sobre la salud mental y alienta a compartir información confiable. Campañas de sensibilización y conversaciones cotidianas contribuyen a generar entornos más comprensivos, donde pedir ayuda no sea motivo de vergüenza.
La conmemoración del 13 de enero recuerda que la salud mental forma parte del bienestar integral. Informarse, estar atentos al estado emocional propio y de quienes nos rodean, y buscar apoyo profesional cuando sea necesario son acciones que fortalecen una cultura de cuidado y respeto.
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