En tiempos de incertidumbre económica, algunas inversiones buscan algo más que rendimiento inmediato. Por lo que el arte, además de su valor visual y cultural, comienza a verse como un activo tangible que puede preservarse a largo plazo.
A diferencia de otros instrumentos financieros, el valor de una obra de arte no se define solo por la oferta y la demanda. La trayectoria y reputación del artista, su contexto cultural, la singularidad de la obra y su visibilidad en exposiciones influyen de manera directa en su plusvalía, según la Galería Mónica Saucedo. Por ello, el arte contemporáneo suele ser una opción para quienes se inician en el coleccionismo, entendida como una inversión de largo plazo.
¿Por qué las empresas apuestan por colecciones privadas?
Actualmente, diversas empresas en México han incorporado el arte a sus espacios corporativos. Algunos de los motivos son:
- Construcción de imagen y valores de marca: El arte comunica principios y sensibilidad cultural, lo que fortalece la percepción pública de la empresa frente a clientes y socios.
- Diversificación patrimonial: Algunas organizaciones incorporan arte como un activo alternativo, complementario a otros instrumentos financieros.
- Vinculación cultural y social: A través de la adquisición de obra, las empresas participan en el impulso al ecosistema artístico.
- Relaciones institucionales: Las colecciones corporativas funcionan como un puente en contextos de encuentros empresariales y relaciones comerciales.
Más allá de su valor visual o económico, incorporar arte implica información, asesoría y una mirada de largo plazo. Ante este panorama, la pregunta es clara: ¿ya consideras al arte como una opción de inversión?
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