En un entorno tradicionalmente dominado por hombres, las mujeres dentro de la Zona Militar han abierto camino con valentía y dedicación. A través de las experiencias compartidas por la Teniente Enfermera Rocío Hernández Martínez y la Capitán Enfermera Andrea Nava Serrano, se revela cómo la presencia femenina en las Fuerzas Armadas ha evolucionado, desafiando estereotipos y fortaleciendo la institución.
Rocío Hernández Martínez: Teniente enfermera

- ¿Qué la motivó a unirse a la Zona Militar y cuál ha sido su experiencia dentro de la institución?
Desde pequeña, tenía un vecino que era militar y lo veía cuando llegaba con su uniforme. Su esposa también es militar, y a veces la veía vestida con su uniforme de enfermera, de blanco. A partir de ahí, comenzó a llamarme la atención. En algún momento, tuve interacción con ellos y empecé a conocer cómo era la vida militar, lo que despertó aún más mi interés. Además, me gusta ser enfermera y el cuidado de los pacientes y las personas en general.
- Sabemos que solo el 20.2% del personal de la Guardia Nacional son mujeres. ¿Cómo ha sido su experiencia en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres?
Es complejo porque es raro para los compañeros ver a mujeres en ámbitos que antes eran dominados solo por ellos. Sin embargo, el hecho de que ahora las mujeres estén en esas áreas ha sido un proceso de adaptación, y creo que nos estamos integrando muy bien. Se está fomentando una buena camaradería entre hombres y mujeres, formando equipos de trabajo sólidos. En áreas donde antes los hombres tenían dificultades o carecían de ciertas ideas, las mujeres aportamos una perspectiva diferente, sugiriendo nuevas maneras de hacer las cosas. Esto, al final, hace que todo sea más completo para todos.
- ¿Cuáles son las principales funciones y actividades que desempeñan dentro de la Zona Militar?
Bueno, hay varias funciones, ya que las mujeres estamos en todas las áreas del ejército. En la zona militar, por ejemplo, hay oficinistas, mujeres en el área de materiales de guerra, enfermeras, médicos y dentistas. Nos desempeñamos en todas las áreas, ya sean operativas o administrativas, y trabajamos de manera muy competitiva.
- ¿Qué tipo de entrenamiento reciben y cómo se preparan para afrontar sus labores diarias?
Como mencionaba anteriormente, estamos en diferentes áreas. Cuando ingresamos al Ejército y nos incorporamos a las Fuerzas Armadas, recibimos una capacitación llamada adiestramiento básico. En esta etapa, nos proporcionan materiales sobre legislación, armamento y sanidad.
Al finalizar el adiestramiento, dependiendo de nuestras preferencias o del área en la que nos hayamos dado de alta dentro del Ejército, nos especializan en distintas ramas. Por ejemplo, las enfermeras se incorporan a la Escuela Militar de Enfermería, los médicos siguen su formación, y quienes pertenecen a las armas pueden ingresar al Colegio Militar. Cada uno se desarrolla en la especialidad que le corresponde, pero el adiestramiento inicial es el mismo para hombres y mujeres.
Este adiestramiento incluye formación en legislación militar, uniformidad, postura, orden cerrado y técnicas como el correcto modo de marchar.
Yo terminé el adiestramiento y, de ahí, ingresé a la Escuela Militar de Enfermería, donde continué mi especialización. Es una escuela muy bonita, en la que, desde el inicio, se tiene contacto con los pacientes.
- La labor militar no siempre es visible para la sociedad. ¿Cuáles consideran que son las áreas donde su trabajo impacta más en la comunidad?
Cuando participamos en el Plan DN-III-E y brindamos apoyo a la sociedad en casos de desastres naturales, las personas pueden ver cómo las Fuerzas Armadas se acercan y ayudan a la comunidad. Ya sea en inundaciones, incendios o en la protección de sus pertenencias cuando deben evacuar, estamos ahí para apoyarlos en cualquier situación. También, en materia de seguridad, creo que la presencia del Ejército brinda a las personas una mayor sensación de protección en comparación con otras circunstancias.
- A nivel operativo, las mujeres representan una parte importante. ¿Cómo ha evolucionado su participación en este ámbito en los últimos años?
Ha evolucionado bastante. Antes, éramos un Ejército en el que las mujeres nos desarrollábamos principalmente en áreas de la salud y administrativas. Ahora, como mencioné al inicio, también estamos en áreas operativas, lo que aporta un enfoque diferente.
En el área de operaciones, otros grupos ya cuentan con mujeres, y nosotros también. Esto ayuda a evitar conflictos sobre cómo tratar a una mujer en ese entorno. Al incorporar mujeres en las operaciones, se logra mayor imparcialidad y se amplían las capacidades del equipo. Además, hay situaciones en las que el personal femenino puede desempeñar tareas que, aunque no atemorizaban a los hombres, los hacían sentir inseguros respecto a su manera de actuar, por temor a ser demasiado rudos o toscos.
- ¿Cuáles son los mayores desafíos que han enfrentado dentro de la institución y cómo los han superado?
Ser madre creo que es el desafío más grande dentro del ámbito militar. En el trabajo, no hay muchas limitantes, pero aquí la situación es diferente: estás cumpliendo tu labor mientras tus hijos están en casa, y no es como en otros trabajos donde puedes regresar todos los días con certeza. A veces, si tienes que salir de misión, subes a un helicóptero sin saber si regresarás.
Sin embargo, se puede sobrellevar con el apoyo adecuado. En mi caso, me he apoyado en mis compañeras, jefas y, por supuesto, en mi pareja en su momento, así como en mi familia. Ese es el mayor desafío, y por eso necesitamos una red de apoyo muy fuerte. Nuestras compañeras se convierten en la mejor red de apoyo que podemos tener.
- Muchas jóvenes podrían tener interés en formar parte de la Zona Militar, pero quizá no conocen bien las oportunidades. ¿Qué les dirían a quienes están considerando esta carrera?
Que se acerquen a los centros de examen militar. Aquí, en la zona, contamos con un centro de evaluación donde pueden solicitar información. El personal que ahí labora está 100% capacitado y puede resolver cualquier duda que tengan.
- ¿Cómo creen que se puede mejorar la difusión y el reconocimiento de las mujeres en las fuerzas armadas?
Reconocer… Bueno, creo que no se trata de que se reconozca nuestro trabajo, sino que con nuestro trabajo se ve lo que son las Fuerzas Armadas, unas fuerzas armadas que están cambiando e incluyendo a la mujer desde hace muchísimo tiempo. Entonces, creo que, cuando estamos en los desfiles, tanto el personal de sanidad como las mujeres que van armadas en el área de operaciones, es una buena difusión, si lo vemos desde una perspectiva educativa y de entretenimiento.
- Para finalizar, ¿qué mensaje les gustaría compartir sobre la importancia del papel de las mujeres en la seguridad y defensa del país?
Estamos teniendo un papel importante. Creo que las mujeres ya estamos en todos los ámbitos, y nuestra presencia en áreas clave refleja la importancia de lo que hacemos en nuestro país. Las mujeres en la Guardia Nacional y en las Fuerzas Armadas estamos contribuyendo a un ejército que no solo está creciendo, sino mejorando. Estamos ayudando al desarrollo de un nuevo ejército, uno conformado por mujeres y hombres, donde nuestro ejército se está modernizando.
Andrea Nava Serrano: Capitán enfermera

- ¿Qué la motivó a unirse a la Zona Militar y cuál ha sido su experiencia dentro de la institución?
Bueno, el interés para unirse al ejército surgió desde muy chiquita, soy hija de un militar. La mayoría de mi familia son militares, y desde pequeña los veía y observaba las labores que realizaban. Creo que esa fue una gran inspiración para que decidiera ingresar al Ejército Mexicano.
- Sabemos que solo el 20.2% del personal de la Guardia Nacional son mujeres. ¿Cómo ha sido su experiencia en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres?
Hasta ahorita ha sido muy reconfortante, porque, independientemente de lo que se pudiera pensar, que los hombres tienen esta aversión a que las mujeres se integren a las actividades que antes eran exclusivamente para hombres, ha sido todo lo contrario. Nos aceptan, nos hacen parte de su trabajo diario, y son muy buenos compañeros. Nos enseñan y nos dicen cómo hacer las cosas de una manera más fácil, para que esta inclusión se lleve a cabo de una manera fluida. Sabemos que las capacidades físicas pueden no ser iguales, sin embargo, ellos nos han apoyado muchísimo para que podamos integrarnos de manera completa a las actividades que se desarrollan en el Ejército y en la Guardia Nacional.
- ¿Cuáles son las principales funciones y actividades que desempeñan dentro de la Zona Militar?
Bueno, soy capitán primero enfermera, y mis principales actividades, como bien lo es mi profesión, son la enfermería. Sin embargo, el Ejército nos proporciona una enorme variedad de actividades que podemos desarrollar. No solo dentro de nuestra profesión, también como administradoras, jefas de mesa en un cuartel general. Nos adiestran y nos enseñan cómo desarrollarnos tanto como enfermeras como militares. Esto no se limita exclusivamente al caso de las enfermeras, sino que, en general, todas las mujeres que pertenecemos al Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional tenemos la oportunidad de desarrollarnos profesional y militarmente hasta donde queramos.
- ¿Qué tipo de entrenamiento reciben y cómo se preparan para afrontar sus labores diarias?
El principal proceso, al inicio, es el adiestramiento básico, que todos los militares recibimos, y es donde nos trasladan de la vida civil a la vida militar. Nos enseñan desde cómo vestirnos, cómo marchar, cómo amarrarnos una agujeta, cómo comer, entre una infinidad de actividades que debemos desarrollar para poder ser militares de manera total. Posteriormente, cada uno desarrolla las habilidades que se requieren para su actividad. El personal de materiales de guerra, el personal de la Fuerza Aérea, el personal de sanidad, cada uno va adquiriendo los conocimientos específicos de su rama.
- La labor militar no siempre es visible para la sociedad. ¿Cuáles consideran que son las áreas donde su trabajo impacta más en la comunidad?
Pues, según las cinco misiones del Ejército, las más visibles serían, sin duda, la aplicación del Plan DN-III-E y las actividades cívicas con la sociedad. Que nos vean allí, presentes, en el momento que la población lo requiera, ya sea en situaciones de necesidad pública, en los desfiles militares o en los actos cívicos.
- A nivel operativo, las mujeres representan una parte importante. ¿Cómo ha evolucionado su participación en este ámbito en los últimos años?
De manera muy trascendental, las mujeres han estado presentes en las grandes batallas revolucionarias desde tiempos de la Revolución. Sin embargo, hubo un tiempo en el que las mujeres en el Ejército nos limitamos a actividades propias de sanidad, como operarias o secretarias. A partir del año 2007, con la inclusión de las mujeres en diferentes servicios que antes eran exclusivos para hombres, se dio un gran avance. Incluso, mujeres empezaron a ingresar a planteles militares como el Heroico Colegio Militar y el Colegio del Aire, que anteriormente sólo admitían varones.
Esto dio una difusión y visibilidad tremenda al género femenino, ya que ahora vemos a mujeres que son infantes, artilleras, que se desarrollan en ámbitos como la salud, que son médicas, enfermeras, pilotos aviadores, entre otras profesiones. A partir de 2007, la mujer experimentó un gran auge dentro de las Fuerzas Armadas, ya que ahora podemos ver a una mujer armada, pero también a una mujer que está recibiendo a un bebé recién nacido. Desde 2007, ha habido una verdadera revolución femenina dentro de las Fuerzas Armadas, y ha evolucionado de manera trascendental.
- ¿Cuáles son los mayores desafíos que han enfrentado dentro de la institución y cómo los han superado?
Pues yo creo que lo primero de todo es pasar de ser civil a ser militar. Es aprender a disciplinarse, levantarse temprano, tener todo en orden y desarrollar una serie de actividades que están planeadas desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche. Eso es a nivel profesional. A nivel personal, creo que lo más difícil es el despersonalizarse, el distanciamiento de la familia. Por ejemplo, yo ahora vivo en Zacatecas, pero mi familia está en Yucatán. A veces, mis hijos están en otro estado, donde tengo quien me ayude a cuidarlos, mientras yo estoy en otro lugar, y los tiempos para vernos son más prolongados. Creo que eso es lo más duro de la vida militar: estar lejos de la familia. Sin embargo, ahora con la tecnología y otras herramientas, podemos acercarnos un poco.
- ¿Cómo creen que se puede mejorar la difusión y el reconocimiento de las mujeres en las fuerzas armadas?
Yo creo que hay un reconocimiento total hacia las mujeres. Ya podemos ver que hay mujeres que son generales, y hay mujeres que están siendo directoras o comandantes. No se le puede dar a la mujer un reconocimiento más grande que el de la igualdad de oportunidades que se tiene con los hombres. En cuanto a difusión, podemos ver cómo los medios de comunicación están llenos de mujeres militares, como la teniente piloto aviador o la general que es médica o abogada. Como ya lo había dicho, estamos teniendo un gran auge con esto del empoderamiento femenino, y más ahora que tenemos una mujer que es comandante suprema. Creo que eso es un reconocimiento total para las mujeres.
- Muchas jóvenes podrían tener interés en formar parte de la Zona Militar, pero quizá no conocen bien las oportunidades. ¿Qué les dirían a quienes están considerando esta carrera?
Como ya lo he dicho, si tienen el deseo de formar parte de las Fuerzas Armadas, que lo lleven a cabo, que no tengan miedo de acercarse a cualquier cuartel o destacamento. Allí hay compañeros que les pueden orientar sobre dónde dirigirse. Si solo quieren causar alta, que lo hagan, porque hay una enorme variedad de oportunidades. Si desean estudiar una carrera dentro de la Universidad del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos, también pueden hacerlo. Es una experiencia muy bonita, y de verdad, siempre lo he dicho: si volviera a nacer, sería militar de nuevo y sería enfermera totalmente. Es una experiencia inigualable que ofrece muchas oportunidades en la vida, como viajar al extranjero, conocer gente, recorrer el país, conocer la historia de México y, sobre todo, conocer este medio que es tan bonito y nos da tantas satisfacciones.
- Para finalizar, ¿qué mensaje les gustaría compartir sobre la importancia del papel de las mujeres en la seguridad y defensa del país?
Sigamos empoderándonos, sigamos tomando estas actividades que anteriormente eran propias de los hombres y que ahora forman parte de nuestra vida. Si alguien tiene el deseo de unirse a las Fuerzas Armadas, que lo haga. Si tienen ese deseo, que se acerquen y lo cumplan. Que lo lleven a cabo si realmente lo quieren.
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